Dibujos de los niños de Terezín en un encuentro de víctimas

El 7 y 8 de febrero en el hotel Sunrise en Villavicencio (Meta), se llevó a cabo una cumbre departamental que reunió a las víctimas del conflicto armado en Colombia. En las paredes de la sala, donde este importante evento tuvo lugar, los participantes pudieron apreciar los dibujos de los niños de Terezín. La exposición Siempre volveré a vivir… fue inaugurada por una de las representantes de Asocheca, Ilonka Pinzón.

A continuación dio la charla la gobernadora de Meta, Marcela Amaya. Con el eslogan “Hablando el mismo idioma: sí podemos” se usó la metodología de mesas de trabajo en las cuales los grupos elaboraron un documento con las necesidades en materia de salud, educación, vivienda, entre otras. Al evento asistieron unos 200 delegados de la mesa departamental de víctimas, organizaciones de víctimas, víctimas no organizadas, pero también representantes de entidades públicas.

Praga: diez experiencias para nunca olvidarla

Les presentamos el artículo del periódico El Tiempo (Adriana Garzón Cárdenas) sobre la capital de la República Checa.

Este año se celebran los 50 años de la Primavera de Praga y 100 de la independencia del país.

Cualquier momento y época del año son perfectos para recorrer y vivir a Praga, la capital de la República Checa, pero este 2018 es ideal, pues tendrá una copiosa agenda cultural y de eventos para celebrar los 50 años de la Primavera de Praga (período de liberalización política en ese país) y los 25 de su formación como nación.

Aunque, la verdad, no hacen falta pretextos para elegir este destino. Basta con saber que su casco antiguo es patrimonio de la humanidad y que, para muchos, es la ciudad más hermosa del mundo para ir a descubrir la magia, la riqueza y el misterio que se viven a lo largo de sus calles, que relatan más de diez siglos de historia.

La capital de Chequia esconde tantas historias y personajes que no en vano figura entre las 20 ciudades más visitadas del mundo, según el Index of Global Destination 2017, elaborado por Mastercard.

Hoy les compartimos 10 experiencias para que al pasar por esta ciudad, a orillas del río Moldava, conserve vivo su recuerdo.

1. Un giro de 360° en la plaza de Ciudad Vieja

Es el abrebocas y plato fuerte del casco histórico, patrimonio de la humanidad. Basta con pararse en cualquiera de sus esquinas, detenerse y mirar lentamente lo que acontece para entender por qué pasan por allí cada año más de 6,4 millones de turistas. Su gran tamaño y la filigrana de las construcciones que la rodean hablan de una ciudad medieval, bohemia y renacentista.
Pararse en el centro de la plaza y girar 360 grados es algo que no puede evitarse. Así pasará por sus ojos una película de arquitectura que muestra estilos góticos en la iglesia de Nuestra Señora en frente del Týn y en la torre del ayuntamiento, y barrocos en la iglesia de San Nicolás. Y entre ellos, casas góticas y renacentistas que son restaurantes y tiendas.

2. Reloj astronómico, mejor de noche

Esta obra de arte y ciencia del siglo XV es patrimonio de la humanidad. Está incrustado en una pared del ayuntamiento. Las opciones son: ir de noche para verlo con calma, en la tranquilidad de una ciudad que duerme, y sentarse en algunos de los bares o pizzerías que lo rodean para apreciarlo segundo a segundo; o, en el día, sumarse a las multitudes que se agolpan a su alrededor para ver cada hora las figuras animadas de los doce apóstoles y el astrolabio, que muestra el movimiento de los astros entre los signos del Zodíaco. El aparato, que conserva tres cuartos de sus piezas originales, fue concebido a partir de la hipótesis de que la Tierra es el centro del universo. Importante advertencia: el célebre reloj fue desmontado el pasado 8 de enero para su restauración y no se podrá ver durante el primer semestre del 2018.

3. Con calma y sin prisa en el puente de Carlos

Sin duda, el plan allí es caminar sus 516 metros y 10 de ancho lentamente una y otra y otra vez. Recorrerlo es tan placentero como interesante. En ese breve recorrido que une a la Ciudad Vieja con la Ciudad Pequeña se siente buena parte de la vida y magia de Praga. Artistas, pintores, músicos, teatreros, cantantes y viajeros se mezclan en una sinfonía de colores y sensaciones. Es el puente más viejo, su construcción comenzó en 1357, con el visto bueno del rey Carlos IV, y fue finalizado a principios del siglo XV. Sus números: 16 arcos, tres torres, distribuidas entre sus dos cabeceras, y 30 estatuas situadas a los lados, la mayor parte de estilo barroco y hechas alrededor del 1700. Tome fotos, disfrute de la música, siéntese sin prisa a ver correr el río Moldava, compre un pequeño cuadro al óleo por 10 euros, y grabe en su memoria esos techos rojizos tan icónicos de la bella Praga.

4. Sea parte de un cuento medieval en el castillo de Praga

Es la mayor fortaleza medieval del mundo, así que, por su interés y tamaño, sugiero destinar un día completo a visitar sus patios, palacios, museo y jardines; mientras se conoce la historia de esta sede de reyes, emperadores y presidentes checos.
La visita comienza en la monumental catedral gótica de San Vito. Los afortunados viajeros de este año podrán apreciar allí las Joyas de la Corona de Bohemia, las más antiguas de Europa, como parte de la celebración del centenario de la creación de la nación independiente de Checoslovaquia, en 1918.
Y para sentirse protagonista de un cuento medieval, camine por el callejón del Oro y la Alquimia, donde otrora se reunieron alquimistas en busca de la fórmula para crear oro. Casitas pequeñas, callejones mágicos y pequeñas vidrieras dejan ver el interior de las habitaciones y el mobiliario de la época.

5. En Praga, la noche no es para dormir

En la agenda no puede faltar una noche de teatro negro, ese tradicional espectáculo mudo, en un escenario negro con efectos de luz y sonoros (entradas desde 20 euros). Otra noche será destinada a conciertos en la calle, en las iglesias, en el castillo o en viejos palacios, con entradas muy económicas.
Informes en www.czechandslovakcentury.com

6. Un tiempo para orar al Niño Jesús de Praga

Un tiempo para orar y meditar siempre viene bien. Y qué mejor que en la iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua, en donde está la imagen de cera del Niño Jesús de Praga. Luego de atravesar el puente de Carlos estará en el barrio de Malá Strana y podrá caminar por calles llenas de tiendas de souvenirs y restaurantes hasta llegar a la calle Carmelita. La leyenda dice que la imagen perteneció a santa Teresa de Jesús y es considerada milagrosa, especialmente entre las embarazadas. No olvide comprar a la salida una imagen del Niño, que siempre será un buen regalo para alguien.

7. La Ciudad Nueva, construida en el siglo XIV

Su mayor atractivo es la Casa Danzante, diseñada por arquitectos de Frank Gehry y Vlado Milunic en 1997. Tiene semejanza con una pareja de bailarines conocida como Ginger and Fred. Llama la atención por su estilo deconstructivista, que se integra con el resto de las edificaciones antiguas de la zona.

8. A probar una de las mejores cervezas del mundo

Los checos son los mayores consumidores de cerveza del mundo. El consumo anual per cápita es de 160 litros. Así que nada más gratificante que dedicar buenos minutos a probar las cervezas checas, que son tipo pílsener y pale lager. Tabernas, bares y restaurantes ofrecen sus propias creaciones y las embotelladas. Cualquiera es buena opción.

9. Lo que no se debe perder: una agenda copiosa e interesante

Recomendamos dos de los más destacados: a comienzos de mayo, el maratón más prestigioso de Europa central, que recorre la plaza de la Ciudad Vieja en el centro histórico de Praga.
A finales de octubre se lleva a cabo Designblok, el evento más prestigioso de diseño de Europa central. Las exposiciones están acompañadas por desfiles de moda, exhibiciones de joyas, ropa, muebles, complementos de casa, luces y diseño industrial y útil de los mejores diseñadores checos.

10. A la hora de comprar, ojo a las artesanías locales

Pequeños óleos que retratan las calles y las escenas más cotidianas de la ciudad se consiguen directamente con los artistas que se apuestan en las calles a vender sus obras
No deje de comprar una de las típicas las marionetas hechas a mano. Lo más recomendable es adquirirlas en las tiendas especializadas en estos artículos. Las figuras de viejitos son las más clásicas. Las encontrará de diversos tamaños y precios.

Ahora, Chequia

En abril del 2016, los gobernantes de la República Checa eligieron Chequia como nombre corto oficial. “Se aconseja utilizar este nombre simplificado cuando no es necesario usar la designación formal del país, como en acontecimientos deportivos o con fines promocionales“, anunciaron.

Fuente: www.eltiempo.com. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4, foto 5, foto 6.

Programas educativos para los compatriotas en 2018

En el marco del Programa de Apoyo al Patrimonio Cultural Checo en el Exterior aprobado para los años 2016 – 2020, también durante el año 2018 los compatriotas checos residentes en el exterior pueden elegir de la siguiente oferta educativa:

1. Becas de estudios universitarios

Las becas están dirigidas a los compatriotas checos y se enfocan en el idioma checo para extranjeros. Además, dependiendo del nivel de conocimiento del idioma checo y la capacidad de las universidades es posible aplicar también para otras carreras: formación para maestros del idioma y la literatura checa, historia, etnología, historia del arte y teología. La condición necesaria para poder participar en el programa es un buen conocimiento del idioma checo.

Para poder inscribirse es necesario llenar el formulario de inscripción online y luego entregarle a la Embajada de la República Checa todos los documentos requeridos, incluyendo una carta de recomendación de parte de Asocheca:

  • para los estudios de un semestre (septiembre de 2018 – febrero de 2019) y para los estudios de dos semestres (septiembre de 2018 – junio de 2019) antes del 15 de marzo de 2018.
  • para los estudios de un semestre (febrero de 2019 – junio de 2019) antes del 15 de agosto de 2018.

Más detalles se pueden encontrar en la página web www.dzs.cz (aquí).

 

2. Curso de cuatro semanas del idioma checo en Dobruska

Fecha del curso: 20 de julio – 17 de agosto de 2018
Se trata de un curso de 4 semanas (120 horas) designado a los compatriotas mayores de 18 años, residentes en el exterior, quienes desean aprender el idioma de sus ancestros o mejorar su conocimiento ya adquirido. Al mismo tiempo, los participantes podrán conocer la cultura checa y una parte del país.

El formulario de inscripción tiene que ser llenado y enviado de forma electrónica antes del 15 de marzo de 2018, entregado impreso junto con otros documentos (incluyendo una carta de recomendación de parte de Asocheca) antes del 17 de marzo de 2018.

Información más detallada y el formulario de inscripción están disponibles en la página web www.dzs.cz (aquí).

 

3. Curso de metodología para los compatriotas interesados en enseñar el idioma checo en el exterior

Fecha del curso: 27 de agosto – 7 de septiembre de 2018
El curso está dirigido a los instructores provenientes de las comunidades checas en el exterior. Los participantes recibirán un curso de dos semanas intensivas con el fin de mejorar y estabilizar su forma de enseñar el idioma checo. Por eso está incluida también la visita a instituciones especializadas en el idioma checo y la literatura checa.

Se necesita llenar un formulario online disponible en la página web www.dzs.cz (aquí), y enviarlo antes del 15 de marzo de 2018. El formulario impreso y firmado junto con otros documentos (incluyendo una carta de recomendación de parte de Asocheca) tienen que ser entregados a la Embajada en Bogotá antes de 17 de marzo de 2018.

Fuente (y más información) en: www.mzv.cz/bogota. Otras fuentes: foto 1, foto 2, foto 3.

Los dibujos de los niños de Terezín en la feria de Villavicencio

Del 24 al 28 de enero en la capital del departamento de Meta tuvo lugar la exposición comercial más importante y representativa de los llanos orientales, en donde se congregan diferentes actores económicos y sociales. Esta vez ExpoMalocas 2018 contó con la participación de la República Checa como el país invitado de honor.

En la feria los representantes de la Embajada checa y algunas empresas destacadas del país buscaron cooperación en varios campos, en el área turística, académica y comercial. Además, Asocheca complementó la oferta de los productos y servicios con una muestra cultural presentando la exposición Siempre volveré a vivir de los dibujos de los niños del campo de concentración de Terezín. La directora de Asocheca, señora Eliska Krausová, inauguró la exposición en una de las Malocas. En el evento participó también la Gobernadora del Meta, Dra. Marcela Amaya.

ExpoMalocas no solamente brinda espacios para el fortalecimiento empresarial y gremial, la transferencia tecnológica y el intercambio comercial y de experiencias, sino también organiza una variedad de eventos  y actividades para el disfrute de toda familia. Durante la edición de 2018 se celebró, por ejemplo, la Feria Gastronómica, Maloca Académica, y el departamento invitado, el Valle de Cauca, incluso ofreció varias muestras de baile, conciertos de salsa y una rica degustación gastronómica.

La página oficial del evento: www.expomalocas.co.

Beca para la Escuela de Verano de Estudios Eslavos

Al igual que en años anteriores, también en el año 2018 el Gobierno de la República Checa ofrece una beca para un ciudadano colombiano para participar en la tradicional Escuela de Verano de Estudios Eslavos.

El curso, organizado por la Universidad Carolina de Praga, se realizará entre el 27 de julio y 24 de agosto de 2018. Está dirigido a estudiantes universitarios, maestros o profesores de estudios eslavos y para todos los interesados en el idioma checo, la literatura y cultura checa, y la historia eslava de Europa Central. Por las mañanas se dan las clases, por las tardes se organizan actividades culturales y sociales. El programa incluye 25 lecciones de 45 minutos semanales (en total son 120 lecciones) entre el curso práctico del idioma checo, seminarios y conferencias. Aparte, los estudiantes pueden escoger de una oferta amplia de otras actividades como son las lecciones individuales de pronunciación, talleres, eventos culturales y paseos por Praga, excursiones de fin de semana para conocer otras partes del país. Los participantes recibirán un certificado, y podrán inscribirse para el examen certificado del idioma checo, niveles B1, B2, C1.

Las personas interesadas en postular para la beca tienen que contactarse con las oficinas de ICETEX Colombia ya que la convocatoria está abierta exclusivamente a través de esa entidad. ICETEX puede establecer requerimientos adicionales como es la edad, el promedio de notas o la experiencia profesional, igual que la fecha límite para la entrega de los documentos solicitados (el año pasado fue a finales de febrero).

La beca cubre la matrícula, las clases y excursiones turísticas, alimentación y alojamiento. Sin embargo, el costo del tiquete aéreo (ida y vuelta) y el seguro médico durante la estadía no están incluidos. Para poder realizar el curso, los estudiantes colombianos podrán viajar sin la necesidad de solicitar la Visa Schengen.

Además, todos los interesados que quieran participar en forma particular (es decir, sin beca, pagando sus estudios), pueden elegir de varios cursos de este tipo en diferentes universidades checas. En este caso deben comunicarse directamente con los contactos incluidos en el formulario de inscripción (aquí).

Para más información sobre el curso pueden dirigirse a la página web: http://www.msmt.cz/eu-and-international-affairs/summer-schools-of-slavonic-studies.

Fuente: www.mzv.cz/bogota, www.lsss.ff.cuni.cz. Foto 1, foto 2.

Joyas de la corona expuestas en el Castillo de Praga

En el año 2018 la República Checa está celebrando el aniversario de 100 años desde la fundación de Checoslovaquia, un estado independiente, y 25 años desde la fundación de la República Checa. Por tal motivo durante todo el año se llevarán a cabo varios eventos conmemorativos. Una de las atracciones más llamativas en esta agenda es la exposición de las joyas de coronación que tendrá lugar del 16 al 23 de enero en la Sala de Vladislav en el Castillo de Praga. La entrada para el público general será gratuita.

Esta vez las joyas estarán expuestas en una nueva vitrina de seguridad que permitirá a los visitantes admirar la belleza de las joyas de todos los ángulos. La corona es particularmente interesante de atrás dado que se puede apreciar un hermoso y valioso zafiro de color azul intenso, proveniente de Sri Lanka. Pertenece entre los zafiros azules más grandes del mundo. En la sala estarán preparados también paneles explicativos sobre el destino de las joyas y el desarrollo de su significado simbólico.

Normalmente las joyas se encuentran guardadas en una cámara especial ubicada en la Catedral de San Vito, encerrada con siete cerrojos.

Respectivas llaves guardan por separado siete personalidades de la vida pública y religiosa del país: el presidente del país, el jefe del Gobierno, el presidente del Senado, el presidente de la Cámara de diputados, el cardenal, el alcalde mayor de Praga y el decano de la Capítula Metropolitana de la Catedral de San Vito. Todos ellos asistirán también al acto inaugural que se llevará a cabo el primer día a las dos de la tarde.

Por lo general, estas joyas preciosas se exponen solamente en ocasiones excepcionales. En el pasado las joyas simbolizaban el gobierno y el poder de los reyes checos. El conjunto cuenta con la corona de San Venceslao, el cetro real, la esfera real, las fundas de piel que suelen protegerlos, una almohadilla sobre la que descansa la corona y la capa de coronación con sus accesorios. La corona fue elaborada en 1346 con el motivo de la coronación de Carlos IV como el rey checo. A pesar de ser emblemas de poder del antiguo reino de Bohemia, hoy se consideran también símbolos estatales de la república. Sin embargo, durante la Primera República no fue así y las joyas no se exponían. Pero cuando el país empezó a tener miedo por sus joyas de la corona dada la amenaza de los nazis, se consagró su simbolismo. Es decir, tras la segunda guerra mundial las joyas ya poseían un símbolo de Estado consolidado, lo que continuó durante el régimen comunista.

Además, la exhibición incluirá objetos que recuerdan la tradición de San Venceslao, el patrono del país. Por ejemplo, se podrá observar la armadura de San Venceslao y su espada que forman parte del tesoro real guardado en la catedral de San Vito.

Esta exposición no es la única en el calendario de 2018. Se celebrarán otros eventos importantes que evocarán a las personalidades, los sucesos y los objetos relacionados con el Estado checo y la identidad nacional. Como aspectos complementarios de las exposiciones se dejará abierta la oficina presidencial, y el público podrá ver también la muestra de las constituciones originales de la República. La mayor exhibición tendrá lugar entre marzo y octubre del 2018 en la sala del Picadero del Castillo, y presentará diferentes fases históricas del Estado checo según las gestiones presidenciales y los acontecimientos más significativos de la nación checa.

Fuentes: Praha.idnes.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2, foto 3.

Una exposición en honor a la obra de Josef Lada en Praga

A mediados de noviembre de 2017 en la galería de la Casa Danzante, un edificio de estilo deconstructivista ubicado a orillas del río Moldava, fue inaugurada la exposición más grande de la obra del escritor, pintor e ilustrador checo Josef Lada.

Se trata de una exhibición retrospectiva en conmemoración de dos aniversarios relacionados con el artista checo: 130 años de su nacimiento y 60 años de su muerte. Para los checos Lada es un hombre bien conocido y muy popular, sin embargo, su fama y presencia en el exterior siempre ha sido bastante modesta. Tal vez porque su obra se basa principalmente en motivos, cultura y cuentos checos.

Hasta el 1 de abril de 2018 los visitantes pueden ver casi 400 obras distribuidas en cuatro pisos del edificio, entre ellas los cuadros más famosos de Lada, su obra para niños, ilustraciones de revistas o una réplica de su despacho junto con sus cosas personales. Se puede apreciar también el vestuario diseñado por él para piezas teatrales. De esta manera el evento permite conocer de manera más compleja la vida y la obra de Lada, y mostrar al ilustrador y pintor de otras perspectivas.

Ocho museos y galerías junto con los coleccionistas privados prestaron su colección para esta exposición, algunos de los cuadros e ilustraciones no han sido expuestos desde 1957. Es que la obra de Lada se encuentra repartida por todo el país y nadie sabe exactamente cuantas piezas comprende.

Además, por primera vez la exposición incluye también objetos interactivos como es un modelo del carro de un cuento de hadas, o una maqueta del libro para los más pequeños. Se dan también proyecciones de la serie animada sobre el Gato Mikes, uno de sus personajes emblemáticos. Mikes es un gato que habla y vive numerosas aventuras junto con otros compañeros animales, aventuras que atraen a los niños hasta nuestros días.

En el marco del programa acompañante tienen lugar conciertos de las composiciones de películas interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Cine, y visitas guiadas con el nieto del pintor. Para estas actividades es necesario hacer una reserva en la página web del evento.

La exposición está abierta todos los días entre las 9 de la mañana y las 8 de la noche.

Josef Lada nació en 1887 en Hrusice, un pequeño pueblo de Bohemia Central, a unos 40 kilómetros de Praga. Sin embargo, durante su adolescencia se mudó a Praga donde muy pronto empezó a publicar ilustraciones y caricaturas en periódicos.

Además, escribió también cuentos y películas animadas para niños. De esta manera fue haciéndose famoso. A pesar de venir de una familia modesta, fue un hombre muy culto. Falleció en Praga en 1957.

Durante su larga carrera artística ilustró unos 120 libros con aproximadamente 15 mil ilustraciones, publicó una veintena de libros infantiles muy populares hasta ahora, pintó unos 500 cuadros, colaboraba con unos 80 periódicos checos y 8 extranjeros, preparó animaciones para 4 películas. Sus pinturas vistas como un arte puramente checo y atemporal se convirtieron en uno de los tesoros nacionales muy apreciados.

Por lo general, sus cuadros se destacan por una peculiar magia y poesía lírica, son alegres, optimistas,  y reflejan las costumbres y escenas de la vida cotidiana de los habitantes del campo checo. Particularmente los paisajes de invierno y de la época navideña emanan una atmósfera poética y festiva. En su obra creó varios personajes míticos, no obstante, se ganó un renombre especial como ilustrador de la reconocida novela Las aventuras del buen soldado Švejk (del escritor Jaroslav Hasek).

Más información sobre la exposición encontrarán en: www.sedmickyjosefalady.cz.

Otras fuentes: CoKdyVpraze.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.

Entrevista con la directora de Asocheca – Eliska Krausova – en la revista Vlasta

La revista checa denominada Vlasta en su edición de septiembre (número 36/2017) publicó una entrevista con la fundadora y directora de la Asociación de amistad colombo-checa (Asocheca), señora Eliska Krausová, en la que habla sobre su familia, su viaje a Colombia, las razones por las que se quedó en este país, sobre su esposo colombiano, y también sobre sus visitas posteriores a la República Checa.

Como un pequeño regalo de Navidad y del fin del año les presentamos la traducción de la entrevista, acompañada con las fotos del álbum familiar.

Texto: Judita Matyásová

Eliska Krausová (1946)

  • Estudió francés y español en la Facultad de Filosofía de la Universidad Carolina. En junio de 1968 salió del país con el fin de realizar una pasantía en Colombia que se prolongó inesperadamente.
  • Después de la ocupación soviética de Checoslovaquia decidió quedarse en Colombia. Se graduó en el Instituto Caro y Cuervo.
  • En 2009 fundó la asociación de compatriotas, ASOCHECA, que promueve la cultura checa en Colombia.
  • Eliska vive en Bogotá y regularmente viaja a ver a su familia a la República Checa.

Nuestra familia sabe hacerse oír

Eliska Krausová siempre ha sido “la buena y obediente“. Es la hermana mayor que ayudaba a su mamá Bozena a cuidar de Honza, el futuro actor y moderador, y de otros dos hermanos. En junio de 1968 viajó con una maleta y una minifalda a Colombia, donde estudió en el mejor instituto de idiomas para la enseñanza del español, y hoy en día cuenta al público latinoamericano sobre los niños judíos de Terezín.

 

La historia de sus padres es como una unión de dos mundos heterogéneos: una señorita alegre, charladora de campo y un señor serio de ciudad. ¿Cómo pudo funcionar?

Mi padre fue gerente de una tienda de electrónica en la Plaza de San Venceslao y mi mamá trabajaba allí como secretaria. Probablemente la encantó lo trabajador que fue, y le gustó su sentido de humor negro. Antes de que mis padres se casaran, mi padre tuvo que prometer a los padres de mi mamá que convertiría a la fe católica, porque ellos lo deseaban. Él era de una familia judía, pero completamente asimilada, así que no tuvo ningún problema con eso. En marzo de 1939 nació Ivan y en unas semanas detuvieron a mi papá. Pues nunca ocultaba que estaba contra los nazis, y además pronto se dieron cuenta de que él era judío. Un día en la casa dijo: “A mediodía regreso“, y regresó después de casi seis años.

De Praga lo llevaron a Terezín, más adelante a Auschwitz (nota: nombre alemán del campo de concentración en Polonia, en polaco: Oswiecim). ¿Se enteró su mamá qué fue lo que pasó con él?

Escribían uno al otro casi todo el tiempo que estaba en el campo de concentración. Mi padre intentó pasar a escondidas un mensaje sobre lo que pasaba en el campamento. A través de un polaco que viajaba de trabajo a Auschwitz quiso mandar a Praga un plan del campo de concentración. Sin embargo, el mensajero no llegó, y por eso mi mamá salió para Polonia. Sabía de las cartas de mi padre que tenía que bajar en alguna parte antes de llegar a Auschwitz, y seguir caminando a pie. Estaba enamorada y no tenía ni idea sobre todo lo que habría podido pasar. Pensaba que lo lograría ver tal vez por el portón y podría saludarlo con la mano. Cuando llegó al campamento, dijo a los guardas que quería visitar a su tío – y éste fue el polaco. El guarda le pidió sus documentos, pero ella preguntó si los recibiría de vuelta, y el guarda dijo: “No estoy muy seguro“, y de repente entendió que sería un riesgo demasiado grande. En aquel momento pasaba por el portón un grupo de prisioneras, y ella vio como tenían cabezas rapadas y ojos apagados. Mi mamá prefirió despedirse de manera rápida y se fue para la casa.

¿Así que esta fue la última oportunidad para ver a su papá?

Entendió que podía estar feliz por lo menos con las cartas. No obstante, luego incluso las cartas dejaron de llegar. Estaba muerta de miedo y no sabía qué hacer. Alguien le aconsejó que los alemanes estaban muy estrictos con los impuestos, que mandara al campamento una solicitud de que necesitaba su firma por el motivo de la declaración de renta. En aquella época a mi papá en el campo de concentración se le congelaron los dedos en el pie y le tuvieron que amputar un dedo. Estaba muy mal, no podía caminar, y de repente lo llamó un guarda. Mi papá tenía miedo que si el guarda lo veía cojear, lo mandaría directamente a la cámara de gas. De alguna manera lo consiguió y llegó hasta la oficina. Allí le mostraron la declaración de la renta y le dijeron: “Su esposa necesita su firma por los impuestos.” Después siempre nos decía que en aquel momento se puso muy enojado con mi mamá, que ni siquiera podía respirar.

Después de la guerra por fin volvieron a verse y empezaron una nueva vida en Praga, en Letná. ¿Recuerda algo de aquella época?

Yo nací en 1946 y recuerdo que durante mis años preescolares teníamos muchas visitas. La mayoría fueron amigos de mi papá que lo habían conocido en el campo de concentración. Todos esperaban con mucho ánimo el futuro, tenían muchos planes, sin embargo, después de la revolución se acabaron todas las esperanzas. No obstante, nosotros tuvimos otros cargos: tres años después de mí nació Michal, luego Honza y en 1956 Katerina. Yo fui la hermana mayor que tenía que cuidar de los demás: darles de comer, cambiar los pañales, vigilarlos. Mi mamá me tomaba más bien como a una adulta, como a su amiga.

¿Cómo era el día en una familia tan numerosa?

Por la mañana mi papá salía a trabajar, cuando regresaba por la tarde, solía gritar: “¡Silencio!“, y sabíamos que ahora necesitaba tranquilidad para poder escribir. Por la noche solíamos reunirnos y él nos contaba sobre el campo de concentración, las fotos de allí siempre estaban puestas en algún lugar de la mesa. Siempre decía que los que mejor se comportaron con él durante la guerra fueron los soviéticos, no obstante, cuando empezaron los procesos políticos, empezó a percibirlo de otra manera. Inmediatamente después de la guerra escribió el libro Fábrica de la muerte (Továrna na smrt), y más adelante escribió otros textos y artículos. Mediante un amigo consiguió trabajo en la editorial de la literatura técnica, y empezó a publicar manuales, y tuvieron tanto éxito, que pronto le dieron el cargo del redactor jefe. En verano siempre nos llevaba a Krkonose y allí nos quedábamos con mi mamá. Después llegaba por nosotros y decía: “En la casa había tranquilidad.

Según dicen sus hermanos, desde pequeños sabían que se dedicarían al arte. Ivan al teatro, Honza al rodaje. ¿Usted también tenía una profesión soñada?

Yo fui la buena y dócil quien cursa las clases de piano, de patinaje artístico, aprende idiomas. En todo me fue bien, pero por mucho tiempo no sabía que quería.

Todo empezó a cambiar en la pubertad. Nuestra mamá Bozena – así le decíamos todos – siempre recordaba: “Hasta los quince años eras ideal, después empezaste a empeorar.” Lo que significó que dejé de contarle quién me gustaba. Simplemente ya dejé de ser su conspiradora, quería tener mi propio mundo solamente para mí. En aquella época me empezó a gustar el teatro, pero mi papá dijo que no quería tener comediantes en la casa, así que fui a los exámenes para la Facultad del Arte Dramático de forma secreta. Aceptaron solamente a diez estudiantes, yo terminé en el duodécimo lugar.

Pero finalmente intervino su mamá…

Bozena convenció a mi papá que abogara por mí entre sus amigos en la Facultad de Filosofía. Y así me aceptaron en 1964 para estudiar español y francés. Todos pensaron que mi papá era por lo menos un ministro para que pudiera tener una protección tan enorme. Yo no sabía decir ni una palabra en español, pero tuve que alcanzar el nivel de los demás rápidamente. Sin embargo, lo que más me gustaba siguió siendo el arte dramático, en aquella época pasaba más tiempo en el teatro que en la universidad. Bozena en aquella vez buscaba un trabajo y por casualidad la aceptaron como secretaría de nuestra facultad. Cuando preguntó a mis profesores cómo me iba en las clases, se enteró que varios meses no me hubieran visto por allá, porque… ¿quién quisiera escuchar las conferencias sobre fonética cuando en Praga se celebraba Majales y llegó Ginsberg?

Muchos de sus amigos salieron en primavera de 1968 para el exterior. Y Usted tuvo también una oferta. ¿De qué se trató?

Mi mamá escribió a su hermano que vivía en Colombia si podría llegar a su casa, por ejemplo, por unos seis meses o un año. Antes de que llegara su respuesta, tuve en nuestra universidad una pequeña, o más bien grande actuación. Durante la clase le pregunté a mi profesor si no sabía qué interesante había en Colombia. Y él me dijo que allí se encuentra el instituto más famoso de la enseñanza del español, el Instituto Caro y Cuervo, y me preguntó porqué quería saberlo. Yo le respondí que probablemente viajaría allí. El profesor sonrió y me dijo: “Usted podría únicamente caminar en los alrededores del instituto.” Con esta frase me indignó mucho y yo decidí viajar a Colombia cueste lo que cueste.

Al principio de junio de 1968 Usted se enteró que en tres días volaría al otro fin del mundo. ¿Alcanzó alistarse para el viaje?

Una mitad del día buscaba Bogotá en el globo terrestre, y después mi cuñada me preguntó: “¿Y qué ropa vas a llevar?” Yo pensaba que en Colombia hacía calor todo el tiempo, así que me cosió dos minivestidos, uno rosado y uno rojo. Me aconsejó que como una apropiada dama no podía viajar con una maleta en la mano, así que tuve solamente un bolso y una maleta llena del cristal de Bohemia para mi tío. Cuando por fin aterricé en Colombia, había 15 grados.

Su tío fue hotelero, ¿pero probablemente esperó que le iba a ayudar un poco?

Pienso que quería, sobre todo, a una acompañante para su esposa. Tenía 50 años, dos hijos pequeños y una esposa que estaba un tanto aburrida. Al principio miraban qué tipo de bicho raro soy, porque en su casa todos inmediatamente se besaban y abrazaban, y yo no estaba acostumbrada a algo así en absoluto. En la calle los hombres me silbaban y yo – una muchacha bien educada – les preguntaba: ¿díganme? Después de unos pocos meses mi tío me llevó a una fiesta donde estuvo el ministro de cultura, y me dijo que él seguramente sabía qué era Caro y Cuervo. A este instituto viajan maestros de todo el mundo, estudian historia del español y lingüística. Aquella vez trabajaban en un proyecto de varios años: preparaban un diccionario en el que investigaban cómo las respectivas palabras se empleaban en la literatura. Un poco no sabían qué hacer conmigo, porque el documento de la Universidad de Praga no les interesaba mucho. Así que me dijeron que ingresara y que después se vería. Yo me senté en la clase y devoraba cada palabra.

Mientras tanto, sin embargo, la atmósfera en nuestro país cambió. ¿Cómo se enteró  sobre lo que pasó en agosto?

Cuando me dijeron que en nuestro país había carros de combate, inmediatamente quise llamar a mis padres, pero la conexión no funcionó. Me acordé de lo que decía mi hermano mayor Ivan al principio del año 1968. Él leía mucho la prensa extranjera y presentía que esto terminaría mal. Después de la ocupación salió para el exterior, más tarde salió también Michal. Honza y Katerina se quedaron. Mis padres me escribieron que no regresara por ahora que no estaba seguro cómo se desarrollaría todo. Para mi papá fue un choque tremendo dado que el 21 de agosto estuvo en la Oficina de la prensa checa cerca de la Plaza de San Venceslao, allí llegaron los soldados, muchachos jóvenes, les apuntaron con un arma y les amenazaron con que empezarían a disparar. Mi papá fue luego uno de los primeros quien devolvió la libreta del partido comunista.

Al pasar unos meses, la situación se resolvió sola. ¿Cómo lo logró?

Yo tuve un permiso de seis meses para estar en Colombia, pero éste había caducado hace mucho. En la Embajada checa me dijeron que me tenían que deportar a Checoslovaquia de inmediato. Tenía muchísimo miedo, pero se me ocurrió en aquel momento decirles: “Bueno, voy a empacar mis cosas.” Tomé un taxi y fui a la estación de la policía migratoria. Pedí que me llamaran a su jefe, el general. Cuando escuchó sobre mi problema, me preguntó: “¿Querida señorita, qué quiere hacer? ¿A dónde quiere viajar?” Y yo respondí que lo que más me gustaría es quedarme en Bogotá. Y con esto fue decidido, me dieron asilo y él me dijo: “Desde este momento Usted está protegida por el gobierno de Colombia.” Esta frase fue realmente importante para mí. Por fin tuve alguna certidumbre, un punto fijo.

Un gran apoyo para Usted fue también su novio Ignacio Chaves quien enseñaba en el instituto de lenguas donde Usted estudiaba. ¿Será que su cómplice Bozena sabía de él?

Ya ni recuerdo por qué pero en las cartas no escribí nada sobre él. En el año 1975 él viajó para una conferencia a Budapest y me dijo que estando tan cerca que visitaría Praga también. ¡Se metió en la cabeza que tenía que conocer a mi familia! Llamó a mi casa – habló con Bozena en español, ella con él en alemán, pero a pesar de esto se entendieron de alguna manera – que llegaría a Praga. Katerina en aquella época aprendía español y Honza también aprendió un poco, como se dice “Yo soy Honza, hermano de Eliska“, y así lo esperaron en la estación de ferrocarriles. En el camino a Letná, Igancio compró algunas cosas y antes de que llegara mi mamá, cocinó todos los frutos de mar que había encontrado en Praga. Ella entró por la puerta y lo vio cómo estaba cocinando en su bata, y él inmediatamente corrió hacia ella: “¡Bozena!

Así que a Usted le esperaba una sorpresa grande después de su regreso…

No podía creer que de verdad estaba en nuestra casa. Extrañaba muchísimo a mis padres, pero también tuve que pensar en mí misma, para que por fin tuviera algún trabajo. Después de un año y medio me gradué en el Instituto e iba a entrevistas. Me aceptaron en un colegio femenino privado donde daban clases las monjas. Era muy bonito porque por mi edad tenía muy cerca las estudiantes, me consideraban casi una de ellas.

Después de diez años en el extranjero por fin vio a su familia. ¿Cómo se llevó su esposo con ellos?

Mi hermano Ivan organizó un encuentro familiar en Alemania adonde llegó también Michal, y afortunadamente, vinieron también mis padres. Estábamos sentados con Ignacio en una cafetería y mi papá todo el tiempo me preguntaba quién era. Tenía miedo si no era un estafador, si no tenía en Bogotá otras diez esposas. En el camino para Colombia lloré por eso, pero mi esposo me consolaba que con tiempo se mejoraría. Se le ocurrió invitar a mis padres a nuestra casa para que lo pudieran conocer mejor. Y tuvo razón, después de dos meses mi padre lo elogiaba diciendo que era mi “caballero sin miedo ni agravio“.

Cuando sus padres estuvieron en su casa, ¿no preguntaron por los nietos?

Lo intentaron un poco, pero nunca presionaron mucho. De todas formas, en mi familia cada uno tiene su cabeza y no deja que otros le aconsejen. Todos respetamos todas estas relaciones complicadas (enredadas) y no juzgamos a nadie. Al fin y al cabo, nosotros con Ignacio teníamos muchas actividades, pero yo nunca lo he tomado como un sacrificio que dediqué tanto tiempo a su trabajo. En el año 1983 lo nombraron director del Instituto Caro y Cuervo y empezó una nueva vida para nosotros. Se esforzó de conseguir dinero en todo el mundo para apoyar el Instituto y la terminación del diccionario sobre la historia del español.

Por primera vez Usted estuvo aquí en el año 1983. ¿Cómo le pareció la sociedad checa?

Ya tenía mi ciudadanía colombiana, pero a pesar de esto continué teniendo miedo que me detuvieran. Y también me di cuenta que no podía permanecer aquí porque igual que nosotros todos los Krausové también yo soy descarada y tengo que hacerme oír cuando algo no me gusta. Así que cuando estuvimos con mis amigos en un bar y ya se acercaba la hora de cierre, el camarero empezó a ordenar las sillas, yo le dije: “¿Por qué lo está haciendo? ¡Es que estamos sentados aquí! ¿Y nos puede además limpiar la mesa?” Bozena sabía muy bien que con este carácter las cosas terminarían mal. De vez en cuando invitaron a mi papá a un interrogatorio. Una vez el policía le preguntó: “¿Está consciente de que de sus cinco hijos tres están afuera?” y mi papá le dijo: “Mire, compañero, en caso de una producción tan grande siempre se pueden encontrar unos pocos productos defectuosos.” Esto fue el sentido de humor de nuestro papá.

Su familia estaba a miles de kilómetros de distancia, y a pesar de esto Usted ha mantenido un checo impecable. ¿Ha estado en contacto con algunos compatriotas?

Cuando llegué a Bogotá, estaba allí la generación de mi tío que salió del país antes de la segunda guerra mundial o inmediatamente en el año 1945. En sus familias ya casi no se hablaba en checo. También vivían por allí unas pocas mujeres que salieron en 1968. Por relativamente mucho tiempo mantenía distancia de la comunidad de compatriotas, hasta que esto cambió al principio de los años 90. En aquella época me invitaron a la Embajada para recoger mi nuevo pasaporte. En el primer momento lo rechacé, estaba muy enojada con toda Checoslovaquia, con todas las autoridades, pero Ignacio me convenció. Sabía que en realidad quería de regreso aquel mundo checo y con él también el pasaporte checo.

Colombia ya desde hace muchos años es su casa, pero a Bohemia regresa a menudo. ¿Qué es para Usted “su casa“?

Para mí lo más importante es el idioma, mucho más que el sitio. Muchos años no tenía a nadie con quién podría hablar en checo, pero tenía sueños de emigrante en checo. Se repetían una y otra vez: estoy llegando a la frontera y veo a mis padres, quiero ir hacia ellos, pero ellos me dicen que no regrese. Me quieren proteger ante el mundo donde están los comunistas.

En 2009 las relaciones checo-colombianas se entrelazaron cuando Usted fundó la asociación de compatriotas denominada ASOCHECA. ¿A qué se dedica?

Ignacio se jubiló en 2002, y empezamos a tener mucho más tiempo uno para el otro. Sin embargo, tres años más tarde de repente falleció, y en unos pocos meses me enteré de que iban a cerrar la Embajada checa en Colombia. Me sentía como Robinson Crusoe quien no tenía a nadie. En aquel tiempo el embajador me provocó: ¿qué tal si Usted fundara una asociación de compatriotas? No sabía nada del tema, pero me pareció que esto podría ser una buena oportunidad para mostrar la cultura e historia checa en Colombia. Nuestro proyecto más exitoso, que hasta ahora hemos preparado, es la exposición peregrina de los dibujos de los niños que durante la guerra estuvieron en Terezín. Estoy viajando por toda Colombia contando sus historias. Por mucho tiempo pensaba que después de la muerte de Ignacio ya no habría nada. Por suerte, siempre tengo a mi familia, somos muy unidos y da completamente igual si nos separa un océano o estoy en mi país natal.

Un villancico inglés sobre San Venceslao, el rey checo

Buen Rey Venceslao (Good King Wenceslas en versión original) es el nombre de un villancico popular que se canta en tierras inglesas particularmente durante la fiesta de San Esteban (26 de diciembre). San Esteban es considerado el primer mártir cristiano, y es venerado por las comunidades que en su nombre realizan obras de caridad para ayudar a los pobres.

La canción fue emitida por primera vez en el año 1853. La música fue inspirada en una canción primaveral del siglo XIII. La letra fue compuesta por John Mason Neale quien tradujo un poema del escritor checo Václav Alois Svoboda.

El villancico cuenta historia de cómo el rey (anterior príncipe) checo San Venceslao ayuda junto con su paje a un campesino pobre. Cuando el invierno y la noche del día de San Esteban complican la ayuda, el rey incluso hace milagros. Es que durante el viaje, el paje del rey, con sus pies descalzos y congelados, está a punto de rendirse a causa del frío, pero logra continuar siguiendo las huellas del rey a través de la nieve dado que estas se quedan milagrosamente calientes. La leyenda está basada en la vida del histórico San Venceslao I de Bohemia (907-935), patrón de la República Checa.

La letra de la canción dice lo siguiente:

El buen rey Venceslao miraba en la Fiesta de Esteban,
La nieve se extendía alrededor, intensa, frágil y uniforme.
Aquella noche la luna brillaba, aunque cruel era la helada,
Cuando divisó un pobre, buscando combustible de invierno.

“Ven aquí, paje, ponte a mi lado, dime si sabes
¿Quién es ese campesino? ¿Dónde y cuál es su morada?”
“Señor, vive a una legua de aquí, al pie de la montaña;
Justo al lado del cercado del bosque, por la fuente de Santa Inés.”

“Tráeme carne, y tráeme vino, tráeme aquí troncos de pino:
tú y yo le veremos cenar, cuando llevemos todo para allá”
Paje y monarca, adelante se fueron, adelante se fueron juntos;
A través del violento viento salvaje y el clima amargo.

“Señor, la noche es más oscura ahora, y el viento sopla más fuerte;

Falla mi corazón, yo no sé cómo; no puedo ir más allá.”
“Marca mis pisadas, buen paje mío, písalas con valentía.
Ya verás que la rabia del invierno te hiela la sangre menos friamente.”

En las huellas de su amo pisaba, donde estaba la nieve aplastada;
El calor se notaba en la tierra por donde el santo había pasado.
Por lo tanto, cristianos, contar que -poseyendo linaje o riquezas -,
Los que ahora bendecís a los pobres, vosotros mismos sereís bendecidos.

 

San Venceslao fue un soberano checo que nació en 907 en Praga, y fue criado y educado por su abuela, la reina Ludmila la Santa de Bohemia, conocida por su devoción religiosa y amabilidad. Tuvo una gran influencia sobre Venceslao, sobre todo, en cuanto a su dedicación al cristianismo, su piedad, generosidad, y autosacrificio.

Venceslao prefería la paz a la guerra. Transformó la sociedad checa no solamente en lo relacionado a la religión, sino también modificando el sistema judicial, reduciendo las condenas relativas a la pena capital o a la tortura. También introdujo un nuevo sistema educativo facilitando el acceso a la educación incluso a los estratos populares. Entre otras obras arquitectónicas, promovió la construcción de la Catedral de San Vito.

La festividad de San Venceslao se celebra el 28 de septiembre para conmemorar el día en el que Venceslao fue atacado y matado por su hermano menor Boleslao y otros conspiradores delante de la puerta de la iglesia en la ciudad de Stará Boleslav. El acto tuvo lugar en el año 935. Tres años más tarde, Boleslao arrepentido, hizo llevar los restos de su hermano al interior de la Catedral de San Vito en Praga.

Después de su muerte, el príncipe Venceslao fue proclamado mártir y santo. Además, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico le concedió el título del Rey.

Fuente: Foto 1, foto 2.

La época navideña en la República Checa

Desde finales de noviembre llega la época mágica de adviento durante la cual las ciudades y los pueblos checos lucen sus calles iluminadas, árboles de navidad decorados, pesebres de diferente tipo y materiales. Las plazas de ciudades se convierten en mercados navideños con una atmósfera especial con olor a canela y jengibre. Por todos lados suenan villancicos, y los visitantes pueden disfrutar de muchos eventos y presentaciones culturales acompañantes, particularmente en las ciudades más grandes del país.

Sin menor duda, Praga es uno de los destinos más espectaculares para visitar en diciembre. De  hecho, los mercadillos locales pertenecen entre los más famosos de toda Europa, y fueron destacados también por la prestigiosa revista americana US News & World Report que los colocó entre los diez mercadillos de Navidad más hermosos del mundo. Los mercadillos navideños se celebran en varias plazas de la capital, sin embargo, los más buscados se encuentran en la Plaza de la Ciudad Vieja y en la Plaza de San Venceslao. Al otro lado, en la Plaza de la República, en la Plaza de la Paz o en el patio del Castillo de Praga reina un ambiente más íntimo y no suele haber tanta gente.

Productos de diferente tipo se venden en casetas de madera con techos rojos. En estas tienditas al aire libre pueden conseguir, sobre todo, varias artesanías relacionadas con la época navideña, es decir, decoraciones, velas aromáticas, coronas de adviento, o juguetes en madera. Además, pueden probar alguna de las delicias tradicionales de la temporada como son las castañas asadas, salchichas a la parrilla, bizcochitos de vainilla, panes de jengibre u otros dulces típicos. Y si les da frío por el clima del invierno checo, encontrarán muchas opciones como calentarse, desde la antigua bebida aguamiel, grog preparado a base de ron o coñac, hasta diversos tipos de ponches y el delicioso vino tinto caliente con clavel y canela. El vino caliente viene servido esta vez en unas tazas de cerámica con diferentes diseños relacionados con los panoramas de Praga y personalidades de la historia checa.

Las tiendas de los mercados principales en Praga están abiertas todos los días (del 2 de diciembre al 6 de enero) desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche, algunos puestos de comida permanecen abiertos hasta la medianoche.

En las plazas pueden admirar también hermosos árboles de Navidad y otras decoraciones. El abeto vivo de la Plaza de la Ciudad Vieja encendió sus luces por primera vez el 2 de diciembre. El acto empezó a las cuatro y media de la tarde bajo los tonos del poema sinfónico Mi Patria del compositor checo Bedrich Smetana. Debajo del árbol, decorado con objetos de paja y unas 600 luces en forma de estrellas, se encuentran dos pesebres, uno de ellos cuenta con figuras y animales vivos. Las decoraciones combinan los colores tradicionales: verde, blanco, dorado y rojo, y están inspiradas en las tradiciones populares checas e historia del país. El puente panorámico está decorado con siluetas luminosas de los portales góticos de la Catedral de San Vito.

En el escenario multifuncional, construido especialmente para tal fin en esta plaza, se dan presentaciones folclóricas, de coros de niños que cantan villancicos, de bandas musicales u obras de teatro. Aparte, varias iglesias y teatros de Praga ofrecen conciertos navideños, en cuyos programas no puede faltar la misa navideña checa del compositor Jan Jakub Ryba, denominada Hala, maestro, levántate.

No obstante, sería una pena quedarse sólo en Praga. También otras ciudades checas celebran la época del adviento de manera muy bonita y tal vez más tranquila. Por ejemplo, el hermoso centro histórico de Olomouc se convierte en una escena cultural interesante con conciertos de música, mercadillos,  un pesebre de madera, pero también una pista de hielo pública, y una variedad destacada de ponches que llevan condimentos especiales.

Cesky Krumlov, la joya arquitectónica del sur del país, muestra en invierno su cara diferente, una cara de tranquilidad y poesía. Pueden hacer un recorrido por las calles pintorescas de la ciudad, visitar el mercado de adviento en la plaza principal o la feria de artesanías en el patio del castillo local. Una de las atracciones más llamativas de la época de adviento en la ciudad consiste en el pesebre viviente que presenta el cuento bíblico con canciones y danzas.

Fuentes: KudyZnudy.cz, Prague.eu. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.