Las marionetas checas están en la lista del patrimonio de la Unesco

loutky1El teatro de marionetas forma parte integrante del legado cultural checo que trae alegría tanto a los niños como a los adultos. Hace poco, esta tradición única fue inscrita en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad gestionada por la Unesco.

Durante su sesión celebrada en Addis Abeba, la capital etíope, el Comité especial de la Unesco evaluó en total 37 solicitudes. Al mismo tiempo añadió a la lista, entre otras, la tradición cervecera en Bélgica, la rumba cubana, o las celebraciones del Año nuevo comunes para 12 países asiáticos.

Ahora la República Checa figura entre los ocho países cuyo teatro de marionetas está en la lista del patrimonio de la humanidad, en su mayoría se trata de países exóticos como Japón, Vietnam e Indonesia. De esta manera, el país amplió su lista de costumbres reconocidas a nivel internacional y actualmente cuenta con cinco inscripciones, incluyendo la danza de los reclutas denominada Verbunk de Slovácko, los cortejos por las casas y las máscaras del carnaval en los pueblos de la región de Hlinecko, la Cabalgata de los Reyes en el sudeste del país y la cetrería.

loutky2Los comienzos del verdadero desarrollo de teatros de marionetas en las tierras checas se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII, es decir, a la época del renacimiento nacional durante la Monarquía austrohúngara. Poco a poco surgieron dinastías enteras de marionetistas que heredaban el oficio. Desde la mitad del siglo XIX se expandió el fenómeno de los pequeños teatros de marionetas que las familias tenían directamente en sus casas. Muchos de estos teatros familiares alcanzaron un nivel excepcional, y se convirtieron en teatros públicos de aficionados. A finales del siglo XIX este movimiento de aficionados empezó a enfocarse en los niños para los cuales los espectáculos de marionetas eran un entretenimiento con fines educativos. El auge del oficio titiritero llegó después de la Primera Guerra Mundial, e incluso durante la ocupación nazi los marionetistas lograron mantener viva esta hermosa tradición.

Después de la Segunda Guerra Mundial surgieron varios teatros de marionetas profesionales en diferentes ciudades del país. A principios de los años 50 fue abierta en Checoslovaquia la primera cátedra universitaria de esta disciplina. Hoy en día, además de los nueve teatros de marionetas profesionales, en el país operan unos cien grupos independientes y otros tres mil grupos de aficionados.

loutky3Existen también varios museos de marionetas, uno de los más importantes se encuentra en Chrudim, una ciudad al este de Praga. Desde 1951 tiene lugar allí un festival de renombre, el más antiguo de su tipo en Europa. Otra ciudad que juega un papel especial en la tradición titiritera es Pilsen donde se formaron dos marionetistas excepcionales, y actualmente es sede de un bonito museo y uno de los mejores teatros de marionetas del país, el teatro Alfa.

Crear una marioneta puede ser un proceso muy largo que requiere conocer la técnica y, sobre, todo, mucha paciencia. Los títeres modernos tienen caras mucho más expresivas que los antiguos dado que antes una marioneta se usaba para varios cuadros dramáticos e incluso papeles. Kaspárek, el papá Spejbl y su hijo Hurvínek son probablemente las figuras de madera más conocidas del teatro de marionetas checo. Kasparek, por ejemplo, vestía en colores nacionales (azul, rojo y blanco) y era un personaje burlesco y crítico hacia el Imperio Austro-Húngaro, es decir, cumplía también un papel social. Asimismo el señor Spejbl en conversaciones con su hijo se expresaba desde el principio en tono crítico sobre los fenómenos negativos de la vida real en la sociedad checa.

Fuentes: Domaci.ihned.cz, Radio.cz/es, Loutkar.eu. Foto 1 (Michal Drtina), foto 2, foto 3.