Los dibujos de los niños de Terezín en el Museo Zenú de Montería

El Museo Zenú de Arte Contemporáneo (MUZAC) con sede en Montería (Córdoba) invita a la inauguración de la exposición Siempre volveré a vivir… Los niños de Terezín y Montería. El proyecto está auspiciado por la Asociación colombo-checa (Asocheca) y el Museo Judío de Praga. El acto inaugural se celebrará el 10 de agosto de 2017 a partir de las 6:30 pm en el Auditorio Ronda Del Sinú.

La exposición muestra unas ochenta obras realizadas por niños de Terezín (República Checa) y de los barrios Villa Jiménez, Nueva Belén, Paraíso, Cantaclaro, Villa Paz, Nueva Jerusalén, Vereda Tropical, Los Colores, Chechenia y La Gloria de la ciudad de Montería (Colombia).

Como señala Cristo Hoyos, el artista, curador y creador del MUZAC:

El proyecto permite al público, a partir de las diferencias de contextos, de tiempos y de condiciones, cuestionar, de una parte, las responsabilidades de las sociedades frente a las decisiones ominosas de sus líderes, y de otra parte, descubrir y contemplar la magnitud y la fuerza expresiva de la condición humana, y particularmente la de los niños. De esta manera hace posible, a pesar de las circunstancias, revelar el despojo, señalar la inhumana estadía, reencontrar la dignidad y continuar soñando.

Al inicio de los años cuarenta (1941), los nazis convirtieron al poblado de Terezín en un ghetto modelo, es decir, en un eslabón más del monstruoso plan de exterminio que cobró la vida de seis millones de judíos en toda Europa y de los 15.000 niños que pasaron por allí. En este ambiente sórdido y pesado, por el cual pasaron miles de desplazados y perseguidos por sus condiciones raciales, sexuales, intelectuales y en condiciones de discapacidades físicas o mentales, surgió una atmósfera polifacética y cultural donde se presentaban los más variados géneros teatrales, conciertos de música clásica y popular, se programaron conferencias y se organizaron bibliotecas, se editaron revistas y folletos, y se incentivaron de manera significativa, la literatura y los artes.

La artista Friedl Dicker-Brandejsova quien también murió en el campo de concentración de Auschwitz, fue la maestra de arte de estos infantes, logrando no solamente los resultados que están a la vista en la muestra que se exhíbe en el MUZAC, sino que se adelanta como pionera en la disciplina hoy conocida como arte-terapia, la cual logró paliar las aterradoras condiciones que vivieron durante la guerra a sabiendas del final que les esperaba.

Confrontar este doloroso documento artístico, conservado por el Museo Judío de Praga, con los trabajos de los niños que habitan los barrios populosos de la ciudad de Montería, podría sonar a despropósito si no tuviéramos en cuenta que nuestros niños, quienes viven entre nosotros, distan en muchos aspectos del destino siniestro que tuvieron los niños de Terezín. Sin embargo, considerando el conflicto y los fenómenos de violencias que hemos vivido los colombianos casi desde la misma época de la guerra europea, y habiendo recibidos en nuestra ciudad una de las tasas más altas de desplazados en el mundo, MUZAC como institución cultural y ante la silenciosa pero potente presencia de las manifestaciones/creaciones de los pequeños prisioneros y víctimas de ambas naciones, recibimos y acogemos con pena y dolor, pero sobre todo con la responsabilidad que ello conlleva, este sentido panel de ilusiones, de fantasías y de esperanzas con el propósito único de vencer tanto el olvido como la indiferencia.

Otras fuentes: Foto 1 (Terezín hoy en día), foto 2 (MUZAC).