Fiestas de San Venceslao – el fin de septiembre en la República Checa

El 28 de septiembre es un día festivo en la República Checa, y conmemora a San Venceslao, el mártir y santo patrono nacional, uno de los santos checos más populares. Ese mismo día en el año 935 fue asesinado el príncipe Venceslao Premislita por orden de su hermano menor Boleslao quien quiso llegar al poder. Su muerte significó un duro golpe para el pueblo checo, porque la mayoría de los ciudadanos lo respetaban y apreciaban mucho. Además, creían que tenía un poder milagroso. Por eso, 40 años más tarde, fue canonizado y se convirtió en uno de los primeros santos de origen checo.

A finales de septiembre en varias partes del país el legado de San Venceslao se festeja con eventos especiales. La Fiesta en Cesky Krumlov, la ciudad considerada joya arquitectónica, declarada el patrimonio de la humanidad por la Unesco, pertenece entre los eventos de más renombre. Este año tiene lugar del 28 de septiembre al 1 de octubre. En el programa figuran conciertos, presentaciones folclóricas, un mercado con artesanías y golosinas tradicionales. Se llevan a cabo excursiones guiadas por la ciudad, se celebran competiciones y juegos para niños. Durante la noche de San Venceslao la ciudad ofrece la entrada libre a las galerías y museos locales. Las personas con el nombre de Venceslao, en el caso de un hombre, o Venceslava, en el caso de una mujer, celebran su encuentro propio.

Una peregrinación en honor a San Venceslao que culmina con una misa en la plaza principal tiene lugar en Stará Boleslav porque fue en esta ciudad donde mataron a Venceslao. Sus puertas al público general abren algunas instituciones del Estado, por ejemplo, el Ministerio de Defensa o el Ministerio de Cultura.

Sin embargo, San Venceslao es también considerado el patrón de los cerveceros y productores de vino. La República Checa es famosa no solamente por la calidad de su cerveza, sino también por sus cultivos de uvas. Y justamente el mes de septiembre es la época de vendimia. Las ciudades y los pueblos checos en regiones vinícolas organizan eventos llenos de música, folclor, desfiles medievales, muestras de gastronomía local y, por supuesto, no pueden faltar las catas de vinos.

Los visitantes pueden saborear diferentes tipos de vinos tintos, blancos y rosados, destacados por su elevada calidad, premiada a nivel mundial. En la oferta suele aparecer también el llamado burcák, el vino joven fermentado que se saca del tanque unos días después del inicio del proceso de fermentación como un semiproducto durante la producción de vino. El equilibrio sensacional entre el azúcar y el alcohol de este mosto de uvas blancas le da un sabor único.

Durante todo el mes no hay ni un fin de semana en el cual no se festejaría en alguna parte de Bohemia o Moravia, siendo la segunda región la más conocida por su cultura de vid. En el sur de Moravia se produce más del 90 por ciento del vino checo, regiones como Pálava, Mikulcice o Znojmo reciben cada año miles de amantes de vino, particularmente en la temporada de la cosecha. De hecho, por su ubicación en el parque nacional de Podyjí que tiene un microclima especial, Znojmo pertenece entre las mejores localidades para cultivar la uva en toda Europa.

Sin embargo, los amantes de vino que no quieran salir de Praga no tienen que viajar a ningún otro sitio ya que directamente en la capital checa se encuentran unas 12 hectáreas de viñedos. Una de las viñas más antiguas del país está en el Castillo de Praga, y lleva el nombre de San Venceslao quien la fundó en el siglo X. Cada año las personas pueden degustar lo mejor de una de las viticulturas más importantes del país, gozando al mismo tiempo de un ambiente agradable y una vista hermosa al centro histórico de Praga.

Fuentes: KudyZnudy.cz, CKrumlov.info. Foto 1, foto 2, foto 3.