Un villancico inglés sobre San Venceslao, el rey checo

Buen Rey Venceslao (Good King Wenceslas en versión original) es el nombre de un villancico popular que se canta en tierras inglesas particularmente durante la fiesta de San Esteban (26 de diciembre). San Esteban es considerado el primer mártir cristiano, y es venerado por las comunidades que en su nombre realizan obras de caridad para ayudar a los pobres.

La canción fue emitida por primera vez en el año 1853. La música fue inspirada en una canción primaveral del siglo XIII. La letra fue compuesta por John Mason Neale quien tradujo un poema del escritor checo Václav Alois Svoboda.

El villancico cuenta historia de cómo el rey (anterior príncipe) checo San Venceslao ayuda junto con su paje a un campesino pobre. Cuando el invierno y la noche del día de San Esteban complican la ayuda, el rey incluso hace milagros. Es que durante el viaje, el paje del rey, con sus pies descalzos y congelados, está a punto de rendirse a causa del frío, pero logra continuar siguiendo las huellas del rey a través de la nieve dado que estas se quedan milagrosamente calientes. La leyenda está basada en la vida del histórico San Venceslao I de Bohemia (907-935), patrón de la República Checa.

La letra de la canción dice lo siguiente:

El buen rey Venceslao miraba en la Fiesta de Esteban,
La nieve se extendía alrededor, intensa, frágil y uniforme.
Aquella noche la luna brillaba, aunque cruel era la helada,
Cuando divisó un pobre, buscando combustible de invierno.

“Ven aquí, paje, ponte a mi lado, dime si sabes
¿Quién es ese campesino? ¿Dónde y cuál es su morada?”
“Señor, vive a una legua de aquí, al pie de la montaña;
Justo al lado del cercado del bosque, por la fuente de Santa Inés.”

“Tráeme carne, y tráeme vino, tráeme aquí troncos de pino:
tú y yo le veremos cenar, cuando llevemos todo para allá”
Paje y monarca, adelante se fueron, adelante se fueron juntos;
A través del violento viento salvaje y el clima amargo.

“Señor, la noche es más oscura ahora, y el viento sopla más fuerte;

Falla mi corazón, yo no sé cómo; no puedo ir más allá.”
“Marca mis pisadas, buen paje mío, písalas con valentía.
Ya verás que la rabia del invierno te hiela la sangre menos friamente.”

En las huellas de su amo pisaba, donde estaba la nieve aplastada;
El calor se notaba en la tierra por donde el santo había pasado.
Por lo tanto, cristianos, contar que -poseyendo linaje o riquezas -,
Los que ahora bendecís a los pobres, vosotros mismos sereís bendecidos.

 

San Venceslao fue un soberano checo que nació en 907 en Praga, y fue criado y educado por su abuela, la reina Ludmila la Santa de Bohemia, conocida por su devoción religiosa y amabilidad. Tuvo una gran influencia sobre Venceslao, sobre todo, en cuanto a su dedicación al cristianismo, su piedad, generosidad, y autosacrificio.

Venceslao prefería la paz a la guerra. Transformó la sociedad checa no solamente en lo relacionado a la religión, sino también modificando el sistema judicial, reduciendo las condenas relativas a la pena capital o a la tortura. También introdujo un nuevo sistema educativo facilitando el acceso a la educación incluso a los estratos populares. Entre otras obras arquitectónicas, promovió la construcción de la Catedral de San Vito.

La festividad de San Venceslao se celebra el 28 de septiembre para conmemorar el día en el que Venceslao fue atacado y matado por su hermano menor Boleslao y otros conspiradores delante de la puerta de la iglesia en la ciudad de Stará Boleslav. El acto tuvo lugar en el año 935. Tres años más tarde, Boleslao arrepentido, hizo llevar los restos de su hermano al interior de la Catedral de San Vito en Praga.

Después de su muerte, el príncipe Venceslao fue proclamado mártir y santo. Además, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico le concedió el título del Rey.

Fuente: Foto 1, foto 2.