En la República Checa también se celebran carnavales

Desfiles de disfraces coloridos, volatineros de calle y músicos, buena comida y bebida, así se celebra la época de carnavales en varias ciudades y pueblos de la República Checa. Este año ya desde principios de febrero las calles se han llenado de alegría y diversión para festejar la temporada que culminará el martes 13 de febrero. En el país la temporada de carnavales, que precede al Miércoles de Ceniza y la Cuaresma de la Pascua, se conoce bajo el nombre de masopust, la expresión que hacer referencia a dejar, no comer la carne.

Se trata de un fenómeno renacido en los últimos años que ha ganado su lugar firme en el actual calendario cultural checo. Masopust festeja la unión humana y la alegría, evocando las históricas fiestas alegóricas que tenían lugar en el territorio checo desde la Edad Media. En el pasado los carnavales se festejaban tanto por los campesinos, como por los burgueses y la nobleza. De hecho, los festines y bailes más opulentos se llevaban a cabo en las cortes aristocráticas.

A los visitantes les esperan máscaras originales, ideas contemporáneas brillantes, y una exhibición de creatividad y capacidades únicas. En el pasado, los disfraces tenían su fuerte significado simbólico, vinculado con el año agrario. Por ejemplo, las máscaras de osos y caballos se relacionaban con la prosperidad y fertilidad.

Al contrario, los disfraces negros simbolizaban demonios y fuerzas negativas. Actualmente, en los desfiles se pueden ver también turcos con sus coloridos trajes orientales, o los hombres de paja que simbolizan la fecundidad.

También la gastronomía juega un papel importante en la época de carnavales. Predominan comidas grasosas y pesadas, basadas en la carne, dado que las personas deberían comer lo suficiente para aguantar la cuaresma. Además de rellenas, salchichas y chicharrones, pueden degustar los típicos pasteles o comidas dulces.

Al principio de este mes varios eventos invadieron las calles, plazas, museos, pero también teatros o escuelas de diferentes barrios de la capital. No obstante, los carnavales más tradicionales tienen lugar fuera de Praga, en municipios más pequeños, sobre todo en Vortová, Studenice y Hamry. Estos sitios están ubicados en los alrededores de la ciudad de Hlinsko en la Bohemia del Este, y en 2010 fueron inscritos en la lista del Patrimonio cultural inmaterial de la Unesco por su autenticidad. Los habitantes pasan esta antigua costumbre de una generación a otra, en forma casi no alterada. Hasta hoy en día solo los hombres se disfrazan, los disfraces llevan más de 200 años conservando su mismo aspecto.

En estos días (del 10 al 13 de febrero) pueden vivir una atmósfera carnavalesca única en la ciudad de Cesky Krumlov, la joya arquitectónica del país. El público general puede disfrutar de un programa lleno de actividades, degustaciones gastronómicas, una oferta interesante de bebidas tanto alcohólicas como no alcohólicas, y otras atracciones. El evento más llamativo es, sin menor duda, el desfile de disfraces y máscaras hermosas, celebrado el martes 13 de febrero, que alegrará a todos los visitantes.

En el mercado medieval pueden conseguir diferentes tipos de artesanías, pero también participar en talleres dedicadas a la fabricación de disfraces donde pueden aprender a crear su propia máscara, o por lo menos, dejar pintar su cara por los expertos. El programa acompañante incluye conciertos, presentaciones musicales y de teatros callejeros, y unas competencias para los más jóvenes.

Fuentes: KalendarAkci.atlasceska.cz. Foto 1, foto 2, foto 3.