
El 16 de enero se conmemoran 56 años desde la trágica muerte de Jan Palach, un estudiante que intentó despertar a la sociedad checoslovaca de la apatía causada por la ocupación soviética.
El joven de 21 años, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Carolina de Praga, se cubrió de combustible y se prendió fuego en la plaza de San Venceslao de Praga. El reloj visible desde la plaza en el centro de Praga marcaba las 3 de la tarde cuando los testigos lo vieron correr envuelto en llamas desde la fuente que estaba junto al Museo Nacional.
En el trayecto pasó cerca de la caseta del cambiavías de los tranvías que por entonces atravesaban la plaza. El operario de turno lo vio venir y no tardó en reaccionar: se sacó el grueso abrigo que lo protegía del frío invernal, interceptó la carrera del joven y lo envolvió para sofocar las llamas. Sin embargo, con quemaduras en el 85% de su cuerpo, Palach murió tres días más tarde, el 19 de enero de 1969, en la Clínica de Quemaduras de Praga. «El hombre tiene que defenderse contra el mal que es capaz de afrontar», murmuró antes de morir en el hospital.
La carrera de una antorcha humana a lo largo de una de las plazas más concurridas de Praga era un hecho imposible de ocultar. Al día siguiente, la noticia estuvo en los diarios de casi todo el mundo. A pesar de la férrea censura de prensa, el acto de Palach había conmocionado a una Checoslovaquia que venía de vivir su breve primavera de un socialismo con rostro humano y que no se acostumbraba a la amenazante presencia de las tropas rusas y de otros países del Pacto de Varsovia en su territorio.

La experiencia reformista había durado apenas siete meses y medio, desde la elección de Dub?ek como primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia, en enero de 1968, hasta la entrada de las tropas soviéticas, en agosto siguiente. Las reformas de la Primavera de Praga fueron un fuerte intento de Dub?ek para otorgar derechos adicionales a los ciudadanos de Checoslovaquia mediante la descentralización parcial de la economía y la democratización de la vida pública. Las medidas más importantes fueron la flexibilización de la censura en los medios de comunicación y el derecho a la libertad de expresión y de desplazamiento de los ciudadanos.
Estas reformas no fueron bien vistas por Moscú. El Kremlin primero intentó revertirlas mediante negociaciones y, al no lograrlo, se decidió por la invasión. La Primavera de Praga fue aplastada por el peso de los tanques y de los 650.000 soldados del Pacto de Varsovia que ocuparon Checoslovaquia el 21 de agosto de 1968. El reemplazante de Dub?ek como primer secretario del Partido Comunista y presidente de la República, Gustáv Husák, revirtió casi todas las reformas.
La población checoslovaca intentó resistir de manera pacífica, aunque también ensayó pequeños actos de sabotaje. Los estudiantes y profesores se constituyeron en uno de los focos de esa resistencia. En noviembre de 1968, la policía checoslovaca reprimió brutalmente a los estudiantes que participaban de una huelga en la Universidad de Carolina. Palach, que estaba entre los huelguistas, se convenció de que ese tipo de resistencia sería siempre aplastada con facilidad y no llevaría a ningún lado.

El funeral de Palach fue multitudinario. El cajón con los restos del joven fue cargado a pulso y decenas de miles de personas lo acompañaron hasta el cementerio por las calles de Praga. De acuerdo con historiadores de esa etapa, en los meses siguientes, hubo 29 intentos de suicidio de jóvenes estudiantes checoslovacos, siete de los cuales resultaron fatales.
Desde 2016, un conjunto de dos monumentos recuerda en Praga la inmolación de Palach y el dolor de su madre. Se trata de la Casa de la Madre y la Casa del Hijo, del artista norteamericano de origen checo John Hejduk. Son dos instalaciones metálicas en forma de cubo de las que emergen unas púas que evocan las llamas con las que Jan Palach se incineró. Su sacrificio, incluso después de tantos años, nos recuerda que vale la pena luchar por la libertad, incluso en los momentos más oscuros.
Fuente: Infobae.com, Espanol.radio.cz, SwissInfo.ch. Foto 1, foto 2, foto 3.
