otros

Asocheca junto con la Embajada checa en Bogotá celebraron la fiesta de San Nicolás

El domingo 9 de diciembre, se realizó un bonito encuentro para celebrar la tradicional fiesta checa, el día de San Nicolás. Como en los año anteriores, el evento fue organizado por las representantes de Asocheca en cooperación con la Embajada de la República Checa en Bogotá, y tuvo lugar en la residencia del embajador, señor Miloš Sklenka.

La figura central de la fiesta de Mikuláš (como se le dice a San Nicolás en checo), celebrada el 6 de diciembre, suele ser vestida de rojo con hábito de obispo y lleva un báculo pastoral en la mano. Se trata de un personaje legendario que les trae los regalos, especialmente dulces y fruta, a los niños pequeños el 5 de diciembre por la noche. Normalmente viene acompañado por un ángel y un diablo, que juntos recorren las calles de las ciudades entrando de casa en casa.

El ángel representa el papel del bueno, el demonio se encarga de asustar a los niños, especialmente a los que no se han comportado muy bien durante el último año. San Nicolás les pregunta a los pequeños cómo se han portado, y les pide que reciten un poema, o canten una canción. Después los niños reciben sus regalitos. Los que no se han portado bien, pueden recibir un trozo de carbón o cáscaras de papas.

Siguiendo esta tradición, los hijos y nietos de los miembros y otros amigos de Asocheca y la Embajada checa asistieron al evento donde tuvieron que demostrar a los tres personajes sus capacidades, y recibieron dulces como recompensa.

 

La leyenda de San Nicolás…

La figura de San Nicolás está inspirada en la de un obispo cristiano, San Nicolás de Bari, obispo de Myra en la actual Turquía, en el siglo IV, que fue muy venerado por los cristianos de la Edad Media.

De él se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en una historia que cuenta que un empobrecido hombre, padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria. Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

Cuando más adelante (ya en el siglo XVI) San Nicolás se convirtió en una festividad familiar, se impuso la costumbre de poner los zapatos junto a la chimenea. Según la tradición, San Nicolás baja por la chimenea de noche y coloca los regalos en los zapatos de los niños, generalmente, dulces y juguetes. Esta tradición sigue manteniéndose viva.

Fuentes: Foto San Nicolás.

Fotos de la inauguración de la exposición en el Colegio Richmond en Bogotá

El viernes 23 de noviembre los representantes del Colegio Bilingüe Richmond y de Asocheca inauguraron la exposición Siempre volveré a vivir…

Los dibujos y las poemas de los niños de Terezín estarán expuestos en el Centro cultural y de medios del colegio hasta el 7 de diciembre.

Los dibujos de los niños de Terezín expuestos en un colegio de Bogotá

El Colegio Bilingüe Richmond junto con la Asociación colombo-checa (Asocheca) les invitan a la exposición Siempre volveré a vivir… de los dibujos de los niños de Terezín que se prolongará hasta el 7 de diciembre de 2018. La inauguración de la exposición tuvo lugar el viernes 23 de noviembre desde las 9:00 am en el centro cultural del colegio (Carrera 53 No. 222-76, Bogotá).

República Checa en el Festival de cine AL ESTE en Medellín

El festival de cine independiente que busca generar espacios de intercambio cinematográfico con Europa Central y Oriental llega por primera vez a Colombia. La primera edición se celebrará del 22 al 29 de noviembre en su mayor parte en la ciudad de Medellín, y la República Checa será el país invitado. Los amantes de cine podrán disfrutar también de la muestra contemporánea de cine de Albania, Georgia, Hungría, Polonia, Montenegro y Serbia.

AL ESTE proviene de Rouen, Francia, donde lleva ya 13 ediciones. A la vez cuenta con 9 exitosas ediciones en Perú y 5 en Argentina. La programación se destaca por ofrecer las producciones más recientes de esta región de Europa, además de formar un público adepto a este cine a través de retrospectivas de los más famosos directores de estos países.

A los interesados les espera, por ejemplo, una selección de siete estrenos en una competencia de la que los mismos espectadores serán el jurado. En esta sección oficial, la República Checa participará con la película Little Crusader del director Václav Kadrnka.

En el marco del Panorama los organizadores invitan a descubrir al cineasta checo-alemán, Harun Farocki, un cineasta de culto, preocupado fundamentalmente por la imagen, sus efectos en el público, y sus mensajes sutiles. Esta retrospectiva incluye cuatro de sus largometrajes más indispensables.

En conmemoración de los 50 años de los eventos que marcaron la revolución de mayo del 68, se propone una mirada a los directores checos más destacados que conformaron La Nueva Ola Checa con propuestas políticas y artísticas determinantes para su época y el futuro. En la Alianza Francesa en Medellín se presentarán cuatro películas emblemáticas de este importante período de la cinematografía checa de los años ’60 del siglo pasado. Los interesados pueden asistir también a la charla dictada por Juan Diego Parra sobre el cine europeo de la posguerra.

La muestra de cine estará acompañada por la exposición denominada 1968, cuya inauguración tendrá lugar el 26 de noviembre en el sede centro de la Alianza Francesa de Medellín. La exposición hablará del desarrollo histórico y de otros elementos importantes en la turbulente historia del pequeño país en el centro de Europa. Fue justamente en los años ’60 cuando surgió un movimiento de liberalización inspirado en las tendencias y hechos ocurridos en Europa Occidental, llamado socialismo con cara humana, que culminó en el año 1968 con la famosa Primavera de Praga que lastimosamente desembocó en la invasión del ejército soviético el 21 de agosto de 1968.

La programación de las películas checas en el Festival AL ESTE es la siguiente:

SÁBADO 24
Centro Colombo Americano – Sala 2:
18:00 – Filthy (Tereza Nvotvá, Rep. Checa – Eslovaquia, 2017, 87′)
20:00 – Los amores de una rubia (Milos Froman, Checoslovaquia, 1965, 82′)

DOMINGO 25
Centro Colombo Americano – Sala 2:
18:00 – Little Crusader (Václav Kadrnka, Rep. Checa, 2017, 87′)

LUNES 26
Alianza Francesa:
18:00 – Alondras en un hilo (Jirí Menzel, Rep. Checa, 1968, 94′)

MARTES 27
Alianza Francesa:
18:00 – Las margaritas (Vera Chytilová, Checoslovaquia, 1966, 74′)

MIÉRCOLES 28
Casa Kilele (Bogotá):
17:30 – Little Crusader (Václav Kadrnka, Rep. Checa, 2017, 87′)

Alianza Francesa:
18:00 – Las amores de una rubia (Milos Froman, Checoslovaquia, 1965, 82′)

Centro Colombo Americano – Sala 2:
18:00 – Las margaritas (Vera Chytilová, Checoslovaquia, 1966, 74′)

JUEVES 29
Alianza Francesa:
18:00 – La broma (Jaromil Jires, Checoslovaquia, 1969, 80′)

Para más información y el programa completo pueden consultar la página oficial del evento: www.alestestival.com/colombia.

Otras fuentes: www.mzv.cz/bogota.

Fotos de la Semana Checa en Bucaramanga

La Semana Checa se celebró en la Universidad Autónoma de Bucaramanga del 29 de octubre al 2 de noviembre.

Más información sobre el evento encontrarán aquí.

Asocheca celebró junto con la Embajada checa la Fiesta Nacional del país

El día 28 de octubre la República Checa celebra su Día Nacional. Esta vez, la celebración tiene una importancia particular ya que se están festejando 100 años de la constitución de Checoslovaquia, un Estado independiente de checos y eslovacos, tras la caída del Imperio austro-húngaro. La independencia del nuevo estado fue declarada en la Plaza de San Venceslao en Praga el 28 de octubre de 1918, es decir, al terminar la Primera Guerra Mundial. En 1993 Checoslovaquia se dividió en dos estados independientes – la República Checa y Eslovaquia – pero aún así sigue celebrando su fundación en dicha fecha.

Con el motivo de la fiesta nacional, el Embajador de la República Checa en Colombia, señor Milos Sklenka, y su señora Peithi García organizaron una recepción que tuvo lugar el 26 de octubre en el hotel DoubleTree by Hilton en Bogotá.

En el marco del evento, el Embajador entregó en nombre de su país la Medalla al Mérito “Jan Masaryk”, otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa, a tres personalidades de Colombia por su liderazgo en la promoción de los valores y la cooperación con la República Checa, la defensa de la democracia y de los derechos humanos. Los galardonados fueron el Comandante de las FF.MM. de Colombia, el General Alberto Mejía, la Senadora del Congreso de Colombia, señora Paloma Valencia, y el periodista, escritor, historiador y catedrático Gerney Ríos.

En el mismo hotel los visitantes pudieron observar una amplia exposición que reflejaba los momentos históricos de Checoslovaquia desde el nacimiento del país pasando por el desarrollo exitoso durante todo el siglo, la entrada a la Unión Europea, la OTAN y la OCDE. Hoy en día, la República Checa representa uno de los países europeos con mayor crecimiento económico, menor desempleo e inflación. Además es considerada como uno de los países más seguros del mundo.

Como en los años anteriores, Asocheca junto con los compatriotas y los amigos de la asociación se unió a esta celebración. A la recepción asistieron también los representantes diplomáticos, miembros del Gobierno de Colombia, representantes y senadores del Congreso, miembros de las Fuerzas Militares y Policía Nacional, representantes del sector comercial, cultural, de prensa y académico.

Antes de la recepción, los participantes disfrutaron del concierto de piano del maestro Václav Pacl, egresado del Conservatorio de Ostrava en la República Checa y de la Universidad de Música y Arte de Graz en Austria, bajo la tutela del reconocido maestro Walter Groppenberger. Su trayectoria artística como solista incluye distintos escenarios europeos (Chequia, Austria, Suiza, Gran Bretaña, España) y latinoamericanos (Colombia, Cuba). Actualmente se encuentra vinculado como docente de piano al Instituto Departamental de Bellas Artes en Cali. Václav Pacl interpretó las obras históricas de los grandes compositores checos como Bedrich Smetana, Antonín Dvorák, Josef Myslivecek, Jan Krtitel Vanhal, Jan Vaclav Hugo Vorisek, Leopold Eugen Mechura y Maurice Strakosch. Algunas de ellas tuvieron su estreno en Bogotá.

Fuente: www.mzv.cz/bogota (Comunicado de Prensa). Fotos: Embajada de la República Checa en Bogotá.

La República Checa celebra el día de San Venceslao

Este viernes, el 28 de septiembre, es el Día de la Nación Checa, la fiesta nacional vinculada con el santo patrono de los checos, San Venceslao.

El día recuerda los inicios del Estado de los checos dado que ese día del año 935 (o 929, según otras fuentes históricas) fue asesinado el príncipe checo Venceslao de la dinastía de los Premislitas, la famosa familia principesca y real nacional que gobernó las tierras checas varios siglos. El acto fue perpetrado por su hermano, Boleslao I en la entrada a la iglesia de la ciudad de Stará Bolestav, ubicada cerca de Praga.

El motivo del fratricidio fue la lucha por el poder, acompañada por discrepancias de orden ideológico y religioso. El príncipe Venceslao, de firme fe católica, fue un excelente político en el contexto europeo, que prefería la vía pacífica de acuerdos y pactos políticos en el trato con otros soberanos. Por su parte, su hermano Boleslao I, llamado también El Cruel, fue una persona de posturas radicales, que quería unir a las Tierras Checas otros territorios por la fuerza, y tampoco pretendía respetar los puntos de vista de los dignatarios de la Iglesia Católica.

Venceslao pagó con su vida el haber impulsado y defendido la cristianización de las Tierras Checas, el desarrollo de su nivel cultural, y el haber querido conservar la paz en estos territorios. El pueblo checo adoraba a Venceslao ya durante su vida por su alta moral, educación, conocimientos de política, y carácter compasivo. Tras su muerte la gente comenzó a venerarlo. Transcurrido cierto tiempo Venceslao fue canonizado, habiendo sido uno de los primeros santos checos, y se convirtió en santo patrono de la nación checa. Incluso en los tiempos difíciles de la historia del país, el retrato de Venceslao con un escudo y un estandarte de los Premislitas era símbolo de la integridad del país y de su pueblo.

El legado de San Venceslao sigue vigente y los checos le tienen gran adoración. Desde el año 2000, el 28 de septiembre es fiesta nacional. Cada año en esta fecha se celebra en Stará Boleslav una peregrinación en su conmemoración, la más grande a nivel nacional, que culmina con una misa en la plaza principal de la ciudad. En la capital de Praga abren sus puertas al público general algunas instituciones del Estado, por ejemplo, el Ministerio de Defensa o el Ministerio de Cultura.

Otra celebración importante tiene lugar en la ciudad joya del país, Cesky Krumlov. Este vez del 28 al 30 de septiembre, los visitantes de la ciudad podrán disfrutar de varios conciertos, presentaciones folclóricas, un mercado con artesanías y golosinas tradicionales, un festival de cerveza y degustaciones de vino. Además, se llevan a cabo excursiones guiadas por la ciudad, competiciones y juegos para niños, durante la noche de San Venceslao se ofrece la entrada libre a las galería y museos locales, y las personas con el nombre de Venceslao (hombre) o Venceslava (mujer) celebran su encuentro propio.

En 23 ciudades y pueblos de la región de Moravia-Silesia se lleva a cabo una nueva edición del Festival Musical en honor a San Venceslao, cuyo programa incluye 39 conciertos de música clásica, pero también la proyección de la película histórica sobre el patrono checo en la iglesia de la ciudad de Opava.

San Venceslo es a la vez considerado el patrón de los cerveceros y productores de vino, y el mes de septiembre es justamente la época de vendimia en la República Checa.

Las ciudades y los pueblos checos en regiones vinícolas organizan eventos llenos de música, folclor, desfiles medievales, muestras de gastronomía local y, por supuesto, no pueden faltar las catas de vinos. Directamente en la capital checa se encuentran unas 12 hectáreas de viñedos, y una de las viñas más antiguas del país lleva el nombre de San Venceslao quien la fundó en el siglo X. Está ubicada en el Castillo de Praga, así que los visitantes pueden no solamente degustar lo mejor de una de las viticulturas más importantes del país, pero al mismo tiempo gozar de un ambiente agradable y una vista hermosa al centro histórico de Praga.

Fuentes: Radio.cz/es, CKrumlov.info. Foto 1, foto 2foto 3, foto 4.

Entrevista con Eliška Krausová sobre la ASOCHECA – Radio Praga

ASOCHECA, UNA AMISTAD COLOMBO-CHECA TRANSATLÁNTICA

Radio Praga entrevistó a la fundadora de la asociación de amistad colombo-checa ASOCHECA, Eliška Krausová. Nos habló sobre los puntos de contacto entre países tan distantes como lo son Colombia y la República Checa.

Eliška Krausová partió de Praga a Bogotá como una joven de 19 años el 15 de julio de 1968 con el fin de realizar allí sus estudios de posgrado. Sin embargo, en agosto de ese mismo año Checoslovaquia fue invadida por cinco países del Pacto de Varsovia encabezados por la Unión Soviética. Tras haberlo meditado mucho, optó por quedarse en el país sudamericano. Por parte del régimen comunista fue calificada de ‘emigrante ilegal’ y condenada a un año de prisión. Le fue quitado el estatuto de ciudadana checoslovaca y pasó diez años sin volver a reunirse con la parte de su familia que se quedó en Checoslovaquia. Colombia la acogió y se convirtió en su segundo hogar, residiendo allí hasta hoy día.

‘Como si me cortaran todas las raíces’

Tras la muerte de su marido Ignacio, que siempre la apoyó en establecer actividades que la ligaran con su país natal, decidió con varios amigos fundar una asociación de amistad colombo-checa, como explicó a Radio Praga.

“Llegó el año 2006 y comenzó a llegar la información de que iban a cerrar la embajada de la República Checa en Bogotá, después de 70 años. Entonces yo sí me acerqué para ayudar a defender todo eso, escribía a todo el mundo, pataleaba para nada, porque yo no había entendido que ya estaba votado en el Congreso y ya no había presupuesto, pero en ese momento, no sé por qué, sentí lo que nunca antes había sentido, como si me cortaran todas las raíces. Por un lado se muere Ignacio y por otro se van los checos, yo no sé por qué me resultó tan doloroso”. 

Como destacó Krausová, la idea no fue crear una asociación clásica dedicada únicamente a los paisanos checos, sino una organización que hiciera de mediador entre ambos países.

“Pues podemos hacer una asociación de amistad, pero yo sí dije colombo-checa, porque checos en Colombia hay muy poquitos, y ya estaban todos los exiliados tan viejitos, y en pocos años todos se murieron en realidad. Entonces para que tengan acceso a la información también los colombianos que se interesen por la República Checa. Así, poco a poco, nació la ASOCHECA y se convirtió en lo que es ahora, que no es una asociación de mucha gente, pero ya tenemos claro lo que queremos hacer”.

Llenando los vacíos

Tras haber sido cerrada la embajada de la República Checa en Bogotá, la ASOCHECA desempeñó un papel importante en las relaciones colombo-checas. Desde que se volvió a abrir, la asociación se dedica, en palabras de Krausová, a ‘llenar los vacíos’ en el ámbito cultural, complementando así las actividades de la embajada.

Una de las primeras exposiciones realizadas por Krausová, que se exhibe en Colombia ya varios años, lleva el título ‘Siempre volveré a vivir’. Por medio de dibujos y poemas de niños judíos del campo de concentración Terezín, los colombianos entablan conocimiento con este episodio sombrío de la historia checoslovaca, cuando en 1938 la Alemania nazi ocupó por siete años el país, lanzando una campaña antisemita. Krausová apunta que el tema confluye en ciertos puntos con la historia colombiana, sobre todo en lo que se refiere al ‘proceso de paz’ con la organización guerrillera FARC. Al igual que lo hacían los niños judíos, también los niños colombianos muchas veces llegan y quieren dibujar lo que vivieron.

“El éxito de esa exposición es inusitado, yo misma no lo pensé. Esa exposición va por toda Colombia, en colegios, en universidades, en museos. En la inauguración yo doy el discurso inaugural sobre qué es Terezín, sobre cómo era, sobre temas como el olvido y el regreso al perdón. Eso ahora es cada vez más y más importante. La gente lo recibe muy bien. Los colegios suelen hacer sobre eso otros estudios, o realizan competencias con los niños, los niños dibujan. Es decir, en los colegios es un poco más grato, en las universidades o en las bibliotecas es un poco más distante, pero la gente pregunta”. 

En otra de sus exposiciones dedicó la ASOCHECA atención, por ejemplo, al tema de la resistencia checa de los escritores clandestinos durante la época de la llamada normalización, ya que tras la invasión de 1968 Checoslovaquia volvió a subordinarse al dictado de la Unión Soviética.

Escritores colombianos en Chequia y viceversa

La ASOCHECA lleva ya varios años apoyando la presencia de escritores checos traducidos al español en la Feria del Libro de Bogotá, y el año que viene vendrán también los autores colombianos a Praga, ya que el invitado de honor del festival internacional el Mundo del Libro (Svet knihy) será Latinoamérica, como explicó Krausová.

“Desde hace tres años inventamos otro tema gracias al Ministerio de Cultura de aquí y gracias al Ministerio de Cultura de allá. Ya hemos llevado a escritores checos que tienen alguna obra traducida al español a la más grande Feria del Libro que hay en Bogotá, que es internacional y la segunda más grande en América. Eso ya se está volviendo costumbre y el próximo año el invitado de honor de Svet knihy, el Mundo del Libro, se llama América Latina y ahí estaremos también”. 

‘Con Colombia sentí una enorme gratitud’

En 1975 Eliška Krausová obtuvo la nacionalidad colombiana y volvió a reunirse con su familia después de unos diez años, en 1978, en Alemania. En 1983 tuvo la posibilidad de volver a su país natal con una visa turística por medio de su pasaporte colombiano. Krausová sigue viviendo en Colombia donde imparte clases de francés en la universidad y se dedica a la organización de eventos de la ASOCHECA. Como ella misma sostiene, ya se siente tanto checa como colombiana.

“Yo me siento las dos, mi marido siempre decía, claro que se burlaba, que es muy extraño. Usted no habla perfecto ni español ni checo, luego está perdida, usted no tiene una lengua, y por eso no tiene una nacionalidad, de dónde carajo es. Pero es una simbiosis y yo realmente siento las dos tanto que a veces cuando echo algunos discursos o escritos, yo hablo de las dos patrias, pero yo lo siento así, siempre lo he sentido así, no, siempre no, pero con el tiempo. Yo sentí una enorme gratitud con Colombia después de esos años de sufrimiento”. 

Por sus actividades obtuvo Krausová en 2014 por el aporte realizado a la difusión en el extranjero de la República Checa el premio Gratias Agit, que cada año otorga el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa.

La ASOCHECA en su página web https://asocheca.org/ ofrece noticias sobre los eventos relacionados con la República Checa y brinda información útil acerca de ambos países.

Fuente: Radio.cz/es (Tereza Kalkusová). Foto 1, foto 2, foto 3 – 4 (Asocheca), foto 5 (MZV, Robert Janás).

Artículo de Radio Praga sobre los hechos ocurridos en el año 1968 – entrevista con Eliska Krausová

OBLIGADAS POR LOS TANQUES A DEJAR LA PATRIA

Hace 50 años Checoslovaquia fue invadida por los ejércitos de cinco países del Pacto de Varsovia, sellando así el fin del proceso de liberalización conocido como Primavera de Praga. Radio Praga entrevistó a dos testigos, que gracias a los sucesos nefastos de 1968, consagraron su vida a Colombia y a México.

El 21 de agosto de 1968 el amanecer de los checoslovacos fue duro: cuando salieron a las calles se encontraron con soldados y tanques. El país, que se encontraba en plena temporada de vacaciones, se vio invadido por las tropas soviéticas, lo cual tuvo como consecuencia la subordinación del país por otros más de 20 años al dictado de Moscú.

Un socialismo tropical

Durante los años 60 estudiar ruso era una obligación, pero debido a las relaciones entre la Unión Soviética y Cuba, era posible estudiar también por ejemplo el español. Daniela Spenser (foto 2), una joven checoslovaca de apenas 20 años, era en aquel entonces una apasionada estudiante que estaba a punto de iniciar su carrera universitaria.

“Después de la Revolución cubana en las ‘dvanáctiletky’, escuelas de doce años, empezamos a estudiar el español y yo inmediatamente lo adopté y pensé, en mi ingenuidad todavía antes del 68, que Cuba era una alternativa, y además una alternativa tropical, alternativa simpática, musical al socialismo. Y cantaba todas las canciones ‘Sestoupili ze sierry, Fidel Castro s nimi byl’ – ‘Bajaron de la sierra y Fidel Castro estaba con ellos’; y me gustaba mucho. Y el otro personaje que me cautivó fue, por supuesto, el Che, Che Guevara, yo pensaba que el socialismo tropical era algo muy atractivo”. 

De igual manera se enamoró de la lengua española Eliška Krausová (foto 3), que a sus 19 años optó por estudiar la combinación que se ofrecía en los planes de estudio.

“Ahí decía francés – español, y eso era en los días en que yo cada vez que iba con mis amigos a las residencias universitarias, ésas estaban empapeladas del Che Guevara. Siempre los mirábamos, esas fotos cuando venían de la sierra. Y yo siempre decía que el mejor es Che Guevara. Mirábamos a Che Guevara y a todos esos héroes, tomábamos lo que había por tomar, o a lo que nos alcanzaba dinero. Lo decidí entonces: el español, Che Guevara, eso es lo que voy a estudiar”. 

En un mundo regido por la lógica de la Guerra Fría, la vida de los ciudadanos en Checoslovaquia se vio expuesta a la llamada ‘doble realidad’: una cosa se decía en casa y otra completamente opuesta fuera, como recuerda Daniela Spenser. Sin embargo, eso pronto iba a cambiar.

“Políticamente lo que más me impresionaba de aquella Checoslovaquia fue la terrible hipocresía, la idea del muro entre el Este y el Oeste, y el oeste era deleznable y el este era el paraíso. Sin embargo, mi mamá trabajaba en la Federación Sindical Mundial y viajaba mucho, y traía una ropa preciosa de ese deleznable occidente. Cuando mi mamá regresaba de un país occidental, me decía ‘en la escuela no puedes decir que esto lo traje de tal lugar’, entonces uno crecía dentro de preguntas a las cuales no encontraba repuestas”. 

¡Queremos luz!

Uno de los presagios de los cambios en la sociedad checoslovaca fue la manifestación de alrededor de dos mil estudiantes universitarios el 31 de octubre de 1967, conocida hoy bajo el lema de entonces ¡Queremos luz! Era un otoño frío y en las residencias estudiantiles había constantes cortes de electricidad. Después de varios días los estudiantes salieron a las calles a protestar, como recuerda Eliška Krausová.

“Era natural, era protestar para poder estudiar y terminar el semestre de invierno. No sabíamos que había una visita oficial en el Castillo de Praga, creo que era Leonid Brézhnev o Alekséi Kosyguin, eso nadie lo sabía y nadie prestaba atención quién estaba allí, pero ellos al salir de la residencia estudiantil Strahov, armados de papeles, de banderas tal vez no, pero gritaban que quieren luz y que quieren estudiar y que tienen frío. Parece que alguien llamó a la Policía, que los parara, que no llegaran a la calle Nerudova al Castillo. Y allí se produjo el primer choque con la Policía que les pegaba, no les disparaba, pero sí les pegaba para que retrocedieran hacia el lugar de donde salieron y parece que les pegaron más de lo necesario”. 

Los estudiantes fueron brutalmente golpeados y algunos fueron obligados a abandonar sus estudios. Se trató de la primera protesta estudiantil que en los meses siguientes impulsaría a muchas más. Además, el incidente no pasó desapercibido por los medios de comunicación y el público, y los representantes académicos condenaron públicamente la violencia. Eso debilitó la posición del Partido Comunista Checoslovaco y sobre todo al presidente y Primer Secretario del Comité Central, Antonín Novotný, quien seguía perdiendo las simpatías de la sociedad.

Las Primaveras de Praga

La llamada Primavera de Praga, término creado por los medios de comunicación occidentales tras la invasión, comenzó en diciembre de 1967 con cambios desde el interior del mismo Partido Comunista Checoslovaco. Como señaló el historiador del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (ÚSTR) Petr Blažek, esa denominación es más que problemática. Además, suele causar confusión con el renombrado festival internacional de música que cada año tiene lugar en la capital checa.

“La Primavera de Praga como término es bastante impreciso, porque da la impresión de que se trató de sucesos que tuvieron lugar solo en Praga y que además es posible describirlos de manera sencilla, de manera que cualquiera que los vivió estaba de acuerdo. En realidad hubo varias Primaveras de Praga y es más que discutible si hablar solamente de la capital checa, porque los acontecimientos transcurrían en todo el territorio checoslovaco y tuvieron repercusión en los países vecinos y al fin y al cabo en el mundo entero”. 

Los primeros indicios de que los cambios del sistema petrificado estaban en el aire se registraron en diciembre de 1967 con la reunión del Comité Central del Partido. Allí estalló el conflicto entre el presidente Novotný y el líder del Partido Comunista Eslovaco, Alexander Dubcek. Los eslovacos demandaban la federalización del Estado y se sentían desfavorecidos por el centralismo praguense que propulsaba el presidente y del quien se sabía que no tenía en gran estima a los eslovacos. El historiador Petr Blažek sostiene que el conflicto nacional desempeñó un papel crucial en las causas de la Primavera de Praga.

La reunión de diciembre desencadenó un vivo debate que desembocó en la división del Partido Comunista en los llamados progresistas y conservadores, y en la sustitución de Novotný en el puesto de Primer Secretario del Comité Central, por el reformista Dubcek, el 5 de enero de 1968.

Novotný carecía de carisma, no tenía el apoyo de Leonid Brézhnev, el líder del Partido Comunista de la Unión Soviética, y además, Checoslovaquia se encontraba en otra de las muchas crisis económicas, que se caracterizó por la insuficiencia de víveres y por largas colas de los ciudadanos para poder comprar otros productos, como recalcó Petr Blažek.

“Las crisis económicas fueron a menudo el resultado del fracaso de la economía planificada, eso fue sin duda una de las mayores causas de la Primavera de Praga. Los métodos tradicionales con énfasis en la industria pesada y la economía planificada, que esposaba la iniciativa de las personas, condujo paulatinamente a una profunda crisis económica, que empezó a notarse en una nueva ola ya a inicios de los años 60.” 

Un socialismo con rostro humano

Los medios de comunicación empezaron a llenarse de interrogantes acerca del llamado “sentido de lo de enero”, ya que la reunión en la que fue elegido Dubcek fue secreta. Los periódicos demandaban la publicación del contenido de dicho encuentro. La censura fue eliminada y los medios de comunicación empezaron a informar sobre la realidad del país de manera muy abierta, sin que llegara cualquier tipo de represión. Se empezó a escribir, por ejemplo, sobre los delitos comunistas de los años 50, cuando en los procesos políticos fue asesinada la política y diputada Milada Horáková, junto con otros críticos del entonces nuevo régimen.

Con la intensión de poner un “rostro humano” al socialismo, Alexander Dubcek empezó a preparar una serie de reformas. En su visión, que hoy día muchos historiadores califican de irrealizable, el socialismo democrático fusionaría los principios del marxismo–leninismo con una mayor liberalización. Los cambios conllevaban la modificación de la ley de la censura, proponían una nueva ley que permitiría viajar de manera libre incluso a países “capitalistas”, abrieron el tema de la indemnización de los presos políticos condenados en los años 50 y de la federalización de Checoslovaquia. Sin embargo, las elecciones libres no fueron incluidas en los preparados cambios.

La sociedad se activó: fueron fundadas nuevas organizaciones y agrupaciones políticas, algunas con la ambición de pasar a ser sujetos políticos independientes, cosa que el Partido Comunista encabezado por Dubcek nunca iba a permitir.

El historiador Petr Blažek explicó que todo eso fue posible gracias a una nueva generación de políticos que ingresaron en el Partido Comunista y que tenían una mejor formación.

“El Partido Comunista cambió de manera notable desde el punto de vista generacional. Se hacía más visible la generación para la cual ya no era crucial el tema de la Segunda Guerra Mundial, generación que incluso criticaba el modo en el que los comunistas subieron al poder en 1948. Estaban conscientes de las crisis económicas anteriores, que desde 1953 tenían lugar cada cinco años y tenían tras sí la discusión acerca del culto a Iósif Stalin, lo cual fue un intento de echarle la culpa solo a una persona de aquella generación que fundó el comunismo soviético”. 

Durante la Primavera de Praga desempeñaron un rol importante los comunistas intelectuales, que veían gran potencial en reformar el socialismo para que subiera el nivel de vida, pero también en gran medida los presos políticos que tras las amnistías de 1960, 1962 y 1965 fueron puestos en libertad y quiénes mediante discursos públicos mostraban su experiencia con el comunismo tras las rejas.

1968, año de los estudiantes

En el naciente proceso reformador tuvo indiscutiblemente su gran mérito la generación de los estudiantes, como contó a Radio Praga Petr Blažek.

“Nunca antes en la historia hubo tantos estudiantes, y aunque Checoslovaquia quedaba atrás en comparación con el número creciente de estudiantes en la sociedad intelectual del Oeste, en esa época las diferencias no eran tan marcadas. Por eso es posible buscar analogías entre París del 68, o México del 68 con Checoslovaquia, aunque se trate de analogías a menudo forzadas que no esclarecen lo que ha sucedido aquí, aunque a nivel mundial sí tienen su sentido”. 

Cuando se iniciaron las protestas estudiantiles, Eliška Krausová recuerda que su padre, que nació durante la Primera Guerra Mundial, y sobrevivió siendo judío la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración (por lógica fue comunista, aunque no muy comprometido), no podía entender que los estudiantes estaban haciendo una protesta. Krausová recordó que Dubcek era su héroe y que lo único que querían era que llegara algún escritor de Francia o Alemania. En la mente de la joven estudiante empezó a nacer la idea de emprender un viaje a Colombia, ya que tenía allí a un familiar.

“Repetíamos que Dubcek quiere que viajemos que debemos viajar, conocer y volver, entonces los que estudiábamos idiomas sí habíamos viajado antes a países alrededor en donde se hablaba francés, pero nosotros no teníamos ninguna relación con España porque Franco vivía y oficialmente Checoslovaquia no tenía relaciones con España y era casi imposible viajar allá, entonces lo del español nos angustiaba a todos porque todos soñábamos con algo que no era Cuba, porque lo único a donde se podía ir era Cuba”. 

Daniela Spenser en aquel entonces estaba a punto de iniciar sus estudios universitarios de español e inglés y trabajaba de traductora tras pasar medio año en Inglaterra como au pair. Aunque muy joven, gracias a que su padrastro Vladimír Tosek era periodista de la televisión, en su casa los acontecimientos de la Primavera de Praga eran objeto de discusión diaria.

“Yo lo viví a mis 20 años en absoluta ignorancia, pero con mucho entusiasmo. Participábamos en todas las manifestaciones y discusiones y yo absorbía lo que sucedía. Me interesaba la música y los happenings y la cultura beat y entonces estaba yo viviendo el 68 mucho más a nivel universal que solamente checoslovaco, pero el checoslovaco fue sumamente importante”.

El desencanto de Moscú

El 21 de marzo dimitó el presidente Novotný y su lugar fue ocupado por Ludvík Svoboda.

Moscú observó la situación en Checoslovaquia con gran desconfianza. El 23 de marzo transcurrió la reunión de los países del Pacto de Varsovia en Dresde. Allí Brézhnev y otros líderes de los países del bloque soviético criticaron a Dubcek, reprochándole que la Primavera de Praga se había vuelto una “contrarevolución”. El líder checoslovaco abandonó la reunión con la promesa de llevar la situación bajo control.

A partir del 25 de abril la preocupación de Brézhnev crece notablemente, ya que nada cambia en el país centroeuropeo, además, el 1 de mayo, tradicional celebración del Día del Trabajo se da una manifestación masiva y Dubcek participa en la marcha, cosa nunca antes vista entre los políticos comunistas. Es llamado a Moscú y de nuevo advertido. Petr Blažek analizó para Radio Praga el comportamiento del líder reformista.

“Los pasos de Dubcek eran poco decisivos, flojos. En el ámbito de los cargos políticos no quería empezar a destituir a personas, ya que sabía que eso le disminuiría de inmediato la popularidad entre la sociedad. También parece ser que no era una persona de carácter dictatorial, era más bien un político al que no le gustaba entrar en grandes conflictos y todo eso condujo a que Moscú empezara a estar bastante descontenta”. 

A mediados de mayo en Polonia tienen lugar las maniobras militares polacas y soviéticas; a finales del mes las maniobras militares de los ejércitos de los países del Pacto de Varsovia. Dubcek anunció que la reunión que aprobaría las reformas tendría lugar a inicios de septiembre.

El 27 de junio invadió los titulares de los periódicos checoslovacos el manifiesto ‘Dos Mil Palabras’, que reclamaba llevar a cabo el proceso de democratización. Leonid Brézhnev no tardó en telefonear a Praga y condenar el documento. El texto fue rechazado también por parte de Dubcek, ya que las demandas excedían de largo las reformas que propugnaba el ala reformista del Partido Comunista.

Los checos y eslovacos se iban de vacaciones, mientras tanto la situación se complicaba: el 14 de julio tuvo lugar la reunión de los países del Pacto de Varsovia ya sin Dubcek, quien propone realizar un encuentro con Brézhnev aparte. Moscú sugiere que se realice en Moscú o en Kiev, pero Dubcek insiste en que sea en el territorio checoslovaco. El compromiso será Cierna nad Tisou, en la frontera eslovaco–soviética y el 29 de julio los líderes se encuentran. Brézhnev proclama que si Dubcek no soluciona la situación, la Unión Soviética vendrá a ‘ayudar’ a Checoslovaquia. El historiador Petr Blažek apuntó que Dubcek tenía que saber que el momento de la invasión se acercaba.

“Dubcek fue advertido en una llamada privada el 11 de agosto, cuando le llamó Brézhnev para advertirle de que no era posible no seguir cumpliendo los acuerdos de ?ierna nad Tisou. Está claro que Dubcek y los demás informaron a la sociedad checoslovaca sobre el contenido de las negociaciones de forma diferente a la de cómo lo percibían los soviéticos y no dijeron la verdad completa”. 

Cuando la Primavera se volvió invierno

La noche del 20 al 21 de agosto cruzaron la frontera a Checoslovaquia los ejércitos de cinco países comunistas encabezados por la Unión Soviética. Primero fueron ocupados los aeropuertos y poco después los medios de comunicación. El ejército checoslovaco obtuvo la orden de no tomar acción. Antes de las dos de la mañana la Radiodifusión checoslovaca, aún sin haber sido ocupada, transmitió a todo el país la proclamación de los líderes comunistas checoslovacos que condenaban la invasión. Después de eso la transmisión se cortó y hasta las cinco de la mañana nadie sabía bien lo que ocurría. Daniela Spenser contó a Radio Praga cómo ella vivió la invasión.

“A las 3 de la mañana ya el 21 de agosto mi mamá llegó a mi cuarto y me dijo, abre la ventana, nos están invadiendo y de veras eran unos rugidos a las 3 de la mañana de los aviones, cargados con tanques y soldados, aterrizaron y allí se acabó. Recuerdo que caminábamos por las calles y vimos tanques y era horrible y yo no hablaba con los soldados, pero ya sabemos esas historias de que había muchos que hablaban con ellos, y que cambiaban las señales de las calles y escribían sobre las paredes“.

El 21 de agosto por la mañana los líderes comunistas reformistas fueron secuestrados y llevados a Moscú. Los ciudadanos pasaron dos días sin tener señal de ellos. Las protestas masivas del pueblo checoslovaco, en su mayoría pacíficas e inteligentes, duraron una semana: la gente arriesgaba su vida escribiendo lemas críticos por todas partes, también se crearon redacciones improvisadas en todo el territorio checoslovaco que se trasladaban para poder transmitir mediante la radio lo que ocurría. La gente de verdad creía que sería posible abandonar el Pacto de Varsovia e iniciarse por su propio camino. Sin embargo, el 26 de agosto los representantes políticos, menos František Kriegel, firmaron bajo presión de los rusos el llamado Protocolo de Moscú, enterrando por completo las esperanzas de los ciudadanos.

El padrastro de Daniela Spenser, Vladimír Tosek, era uno de los periodistas que se trasladaba entre redacciones improvisadas y cuando los líderes checoslovacos aceptaron la invasión, Daniela Spenser y su madre tenían claro que la única opción para ellas era la emigración.

“Decidió mi mamá. Cuando los rusos detectaron la redacción improvisada de Klet y la silenciaron, Vladimír ya no pudo hacer otra cosa que cruzar la frontera a Austria y mandó a decir a mi mamá, que estaba allí, que se fuera con él. Mi mamá llegó a noche a la casa, y me dijo ‘mañana por la mañana me voy, te puedes quedar, te puedes venir conmigo’, a mí, por supuesto, me quedaba muy claro que iba a ir con ella, entonces salimos el 29 de agosto. Para mí era muy claro que aquí no había nada que hacer, que eso era una abdicación, una debacle inaceptable“.

Como explicó a Radio Praga el historiador Petr Blažek, la mayoría de la gente murió debido a las manipulaciones con los tanques por parte de los rusos que en su mayoría no eran buenos a la hora de conducir, aunque también hubo personas muertas de tiros por casualidad o de forma intencional. También hubo protestas no pacíficas de parte de los jóvenes checoslovacos. La mayoría de los muertos se registró alrededor de la Radiodifusión Checoslovaca en el centro de Praga.

“La ocupación soviética tuvo lugar desde el 21 de agosto de 1968 a finales de junio de 1991. Durante la ocupación murieron en relación con las acciones de las tropas ocupantes más de 400 personas. Hacia finales del año 1968 murieron según las últimas investigaciones alrededor de 134 personas”. 

Las consecuencias fueron nefastas. Tras la ocupación, Checoslovaquia comenzó a sumergirse en el llamado período de la “normalización”: fue restaurada la censura, tuvieron lugar las purgas políticas y las persecuciones de los partidarios del reformismo. El proceso de democratización finalmente fue llevado a cabo con la Revolución de Terciopelo en 1989, dos décadas después.

Las añoranzas del exilio

Hacia finales del 68 abandonaron el país alrededor de 80 000 personas. Muchos de los que optaron por no volver de sus vacaciones fueron sentenciados a un año de prisión.

A Eliška Krausová, que partió a Colombia el 15 de julio, la invasión soviética la pilló desprevenida fuera del país. Tuvo que decidirse y optó por acabar sus estudios en Bogotá. Debido a ello le quitaron el pasaporte y le fue prohibido el regreso a su país natal. Eliška Krausová describió qué dificultades conllevó la vida en la emigración, y eso a pesar de contraer matrimonio e instalarse en Colombia.

“Entonces eso viene en esos periodos difíciles que experimentaron todas la personas como yo, todos los emigrantes. Uno comienza a soñarse unos sueños muy angustiantes que uno quiere volver y no puede, y en el sueño uno se imagina que se va a la cárcel. En los sueños de los checos siempre están los perros de las fronteras y todas estas cosas, y a mí sí se me comenzó a caer el pelo, me tocó ir al médico, porque me comenzaron a salir unas manchas y como dijo el médico, algo le tenía que salir eso es de puro estrés y por más que usted se crea a sí misma que está muy feliz, pues esa parte no la puede tapar”. 

Eliška Krausová obtuvo en 1975 la nacionalidad colombiana y volvió a reunirse con su familia en 1978, diez años tras la ocupación en el oeste de Alemania. En 1983 tuvo la posibilidad de volver a su país natal con una visa turística mediante pasaporte colombiano. Krausová sigue viviendo en Colombia, donde da clases de francés en la universidad y es la fundadora de la asociación colombo–checa ASOCHECA.

Daniela Spenser emigró primero a Gran Bretaña donde estudió la carrera de español e inglés y antropología, y posteriormente obtuvo una beca y en 1972 se trasladó a México. Contó a Radio Praga cómo ella vivió el exilio.

“Muchas rupturas, con los amigos, con mi novio, con mi mamá y mi padrastro Vladimír aunque nos veíamos y hablábamos, con mi papá. Mi papá se quedó en Checoslovaquia. Muchas rupturas y esas rupturas creo que me han afectado por el resto de mi vida. El contacto no era difícil por cartas, pero me escribía con mis amigos y amigas, y pronto me fui a México y ahí sí se rompió el contacto. Siempre ha habido añoranza, hay añoranza hasta la fecha, yo nada más lo digo y siento como la añoranza sube al pecho”. 

Daniela Spenser volvió a visitar su país natal en 1992; actualmente vive en México donde ejerce de historiadora y se dedica a escribir libros con el énfasis en la historia política.

La invasión en cifras 

Muertos: más de 100 personas víctimas de balas o arrolladas por los tanques.
Número de soldados: 600.000 soldados de cinco países del Pacto de Varsovia, no participaron Rumanía ni Yugoslavia.
Armamento: 6.300 tanques, 550 aviones de combate y 2.000 piezas de artillería.

Fuente: Radio.cz/es (Tereza Kalkusová). Foto 1, foto 2 – 3, foto 4, foto 5 – 7, foto 8, foto 9 – 10, foto 11, foto 12.

El aniversario de 50 años desde la invasión soviética de Checoslovaquia

A lo largo del año 2018 se celebran varios aniversarios relacionados con los hechos históricos en el territorio checo. Uno de ellos es la conmemoración de la invasión de las cinco tropas del Pacto de Varsovia, lideradas por la Unión Soviética, cuyo objetivo fue acabar con el movimiento reformista del gobierno comunista de Alexandr Dubcek. En la operación denominada Danubio participaron, además de los soldados soviéticos, las fuerzas armadas de Polonia, Hungría, Bulgaria y Alemania del Este.

Desde enero de 1968 la Unión Soviética miraba con preocupación la experiencia democratizadora en Checoslovaquia, la llamada Primavera de Praga, que contaba con el apoyo de los habitantes. Un conjunto de reformas conocidas como socialismo con rostro humano abarcaba acciones económicas y políticas, pero también pretendía ponerle fin a la censura y restablecer las libertades civiles. Los procesos que se iniciaban en el país centroeuropeo amenazaban con sacudir el rígido sistema neostalinista, pero los soviéticos exigían total obediencia de su satélite checoslovaco para proteger sus intereses imperiales. Por eso mandaron las tropas que entraron al país en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. Después de la invasión se instaló en el país la llamada normalización con el fin de revertir los cambios y regresar al régimen totalitario estricto.

La gente que vivió los hechos recuerda que había muchos tanques en las calles de la capital, había mucho caos y nadie sabía que estaba pasando. Según la interpretación de los países invasoras, las tropas vinieron a ayudar a los patriotas checoslovacos, se hablaba de una ayuda fraternal, una estancia temporal que duró finalmente más de 20 años. Para los checos se trató de una invasión sin justificación a la que trataron de resistir. Las protestas de los ciudadanos se produjeron con más fuerza en la céntrica Plaza de Wenceslao y frente a la sede de Radio Praga como símbolo de la libertad de expresión. Las tropas querían ocupar este medio de comunicación, sin embargo, la gente trataba de prevenirlo. Hasta cambiaban los letreros en las calles para confundir a las tropas, enviándolas a otro sitio. Más adelante, los medios de comunicaciones fueron ocupados y no podían emitir más noticias.

En recuerdo de estos hechos, en diferentes partes del país, particularmente en Praga, se llevan a cabo varios actos simbólicos y actividades conmemorativas, incluyendo conciertos, exposiciones, estrenos de películas con temáticas relacionadas con los hechos y el régimen comunista de aquella época.

La televisión y la radio checas prepararon también transmisiones especiales que minuto por minuto recuerdan los acontecimientos de las primeras horas de la ocupación, y presentan también historias personales y testimonios de la gente que vivió los hechos.

Los interesados en esta parte de la historia checa pueden conocerla más de cerca, por ejemplo, gracias a la exposición de fotografías inaugurada hace poco en el antiguo ayuntamiento en Praga. Se exhiben unas 200 fotografías que documentan el suceso, la mayoría de ellas pertenecen a archivos privados, algunas incluso están siendo mostradas al público por primera vez. Las fotos representan el trabajo de más de tres docenas de fotógrafos, muchos de ellos profesionales, pero también se encuentran fotos hechas por personas comunes y corrientes.

Sin menor duda, las fotografías que causan el mayor impacto son las captadas en el centro de Praga convertido en una zona de guerra con mucho humo, tanques, barricadas y civiles heridos transportados en camillas. En algunas se pueden ver mensajes improvisados del típico humor negro checo como es uno de ellos que dice: „Beban vodka, no nuestra sangre“. A pesar de su título Invasión Soviética-Agosto de 1968, la exhibición incluye también otros eventos que ocurrieron a principios del año 1969 como es el funeral de Jan Palach, un estudiante que se suicidó prendiéndose fuego como forma de protesta política contra la invasión, o las celebraciones de una victoria de hockey contra los soviéticos.

Hoy, el 21 de agosto, de noche tiene lugar también un gran concierto en la Plaza de Wenceslao donde se puede escuchar, entre otras, la canción legendaria conocida como Oración para Marta, interpretada por la cantante checa Marta Kubisova. La canción se volvió una especie del himno de resistencia contra los soviéticos durante la ocupación, y la cantante durante la normalización no podía actuar y tuvo que trabajar manualmente. Además, se interpretarán otras canciones de los años 60, por ejemplo, las canciones de protesta compuestas por el cantautor Karel Kryl.

Se han llevado a cabo también varias manifestaciones conmovedoras de recuerdo, por ejemplo, en frente de la Embajada de Rusia en Praga. Algunas se han convertido en protestas abiertas contra el actual primer ministro checo.

Según las fuentes oficiales actuales, la invasión de Checoslovaquia cobró 137 vidas y unas 500 personas resultaron heridas de manera grave. Los últimos soldados soviéticos salieron del territorio checoslovaco en junio de 1991, es decir, casi dos años después de la llamada Revolución de Terciopelo que llevó a Checoslovaquia a su apertura democrática.

Fuentes: Radio.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2 (CTK), foto 3, foto 4.