De ‘safari’ en los Llanos

Para los amantes de “turismo ecológico” que incluye deportes de todo tipo, conocimientos agroecológicos y nuevos conocimientos se abrió el parque MERECURE, a 142 kilómetros de Bogotá en plenos Llanos Orientales. Es una novedosa  oportunidad, especialmente para los turistas que de una manera agradable y segura tendrán acceso a todas las “aventuras” en un espacio más controlado y guiado sin perder la sensación autentica de nuevos descubrimientos.

 

Ir de ‘cacería fotográfica’, bailar joropo (así no sepa) o hacer senderismo son posibilidades del parque Merecure, que recién abrió sus puertas.

A 142 kilómetros de Bogotá, o a 47 de Villavicencio (Meta), está el Parque Agroecológico Merecure, un lugar que abrió sus puertas el pasado marzo y que bien podría denominarse los Llanos Orientales en miniatura. El parque -que se llama Merecure por un árbol nativo de la zona- tiene 647 hectáreas diseñadas para andar a pie y en donde cabe toda la inmensidad de la Orinoquia colombiana: la fauna y flora, la gastronomía, el típico paisaje e, incluso, un pequeño pueblito llanero con capilla, restaurantes de mamona y sancocho y alcaldía. Todo evoca los antiguos caseríos levantados a orillas de ríos como el Meta o el Guatiquía.

Lo primero de lo que habría que hablar, y que le ha significado al parque casi 400 visitas diarias en promedio (en temporada de vacaciones), es la posibilidad de toparse con la fauna llanera, que deambula libre por las sabanas, bosques de galería, humedales, esteros y morichales.

Manadas enteras de chigüiros son a menudo lo más fotografiado. También hay venados, dantas, micos, unas 85 especies de aves, ardillas, búfalos y las mismas garzas que inspiraron a Arnulfo Briceño cuando compuso el himno de la llanura colombiana.

‘Criollos’ (campesinos) que andan a ‘pata limpia’ y que son verdaderos maestros en el arte de enlazar y ensillar le darán la bienvenida. A ellos mismos los verá después, con seguridad, en alguna de las continuas muestras de joropo y coleo.

Pescar es otra de las ofertas turísticas. El lago artificial Tucunare es, según Camilo Navisoy, el administrador del lugar, uno de los más grandes de su tipo en Colombia y muestra del ‘empuje’ llanero.

La meta en este lago es conseguir un par de ‘trofeos’ a la hora en la que un sol de rojo intenso se empieza a ocultar en el firmamento.

Pero la oferta no es solo ambiental. La idea de este parque, que no es exactamente un zoológico ni tampoco un parque netamente ecológico, es apuntarles también a los deportes extremos. Los visitantes bien pueden elegir un ciclopaseo o una cabalgata, pero también un excitante vuelo de más de 800 metros en canopy (lanzarse aferrado a una polea suspendida por un cable), un paseo en jetsky o una travesía en ‘banana’, que no es más que un inflable tirado por una lancha.

Hotel y posadas

El parque ideó dos sistemas de alojamiento que se diferencian en tarifas y comodidades. El Hotel Merecure es la alternativa más confortable, con precios que oscilan entre 170.000 y 300.000 pesos la noche. Las posadas turísticas, de otro lado, son más baratas, pero el huésped, por ejemplo, debe llevar implementos básicos, como toallas; hay acomodación tipo litera, o sea múltiple.

Aves para seguir

Colombia es el país más diverso del mundo en aves. Al menos 85 especies viven en el Merecure y la visita de turistas, ‘armados’ de binoculares, ha empezado a marcar una tendencia.

Precio de entrada

El parque cuenta con tarifas diferenciadas. Los adultos pagan $20.000; los adultos mayores de 65 años, $18.000, y los niños de 4 a 11 años, $15.000.

Tomado de http://www.eltiempo.com/