El aniversario de 50 años desde la invasión soviética de Checoslovaquia

A lo largo del año 2018 se celebran varios aniversarios relacionados con los hechos históricos en el territorio checo. Uno de ellos es la conmemoración de la invasión de las cinco tropas del Pacto de Varsovia, lideradas por la Unión Soviética, cuyo objetivo fue acabar con el movimiento reformista del gobierno comunista de Alexandr Dubcek. En la operación denominada Danubio participaron, además de los soldados soviéticos, las fuerzas armadas de Polonia, Hungría, Bulgaria y Alemania del Este.

Desde enero de 1968 la Unión Soviética miraba con preocupación la experiencia democratizadora en Checoslovaquia, la llamada Primavera de Praga, que contaba con el apoyo de los habitantes. Un conjunto de reformas conocidas como socialismo con rostro humano abarcaba acciones económicas y políticas, pero también pretendía ponerle fin a la censura y restablecer las libertades civiles. Los procesos que se iniciaban en el país centroeuropeo amenazaban con sacudir el rígido sistema neostalinista, pero los soviéticos exigían total obediencia de su satélite checoslovaco para proteger sus intereses imperiales. Por eso mandaron las tropas que entraron al país en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. Después de la invasión se instaló en el país la llamada normalización con el fin de revertir los cambios y regresar al régimen totalitario estricto.

La gente que vivió los hechos recuerda que había muchos tanques en las calles de la capital, había mucho caos y nadie sabía que estaba pasando. Según la interpretación de los países invasoras, las tropas vinieron a ayudar a los patriotas checoslovacos, se hablaba de una ayuda fraternal, una estancia temporal que duró finalmente más de 20 años. Para los checos se trató de una invasión sin justificación a la que trataron de resistir. Las protestas de los ciudadanos se produjeron con más fuerza en la céntrica Plaza de Wenceslao y frente a la sede de Radio Praga como símbolo de la libertad de expresión. Las tropas querían ocupar este medio de comunicación, sin embargo, la gente trataba de prevenirlo. Hasta cambiaban los letreros en las calles para confundir a las tropas, enviándolas a otro sitio. Más adelante, los medios de comunicaciones fueron ocupados y no podían emitir más noticias.

En recuerdo de estos hechos, en diferentes partes del país, particularmente en Praga, se llevan a cabo varios actos simbólicos y actividades conmemorativas, incluyendo conciertos, exposiciones, estrenos de películas con temáticas relacionadas con los hechos y el régimen comunista de aquella época.

La televisión y la radio checas prepararon también transmisiones especiales que minuto por minuto recuerdan los acontecimientos de las primeras horas de la ocupación, y presentan también historias personales y testimonios de la gente que vivió los hechos.

Los interesados en esta parte de la historia checa pueden conocerla más de cerca, por ejemplo, gracias a la exposición de fotografías inaugurada hace poco en el antiguo ayuntamiento en Praga. Se exhiben unas 200 fotografías que documentan el suceso, la mayoría de ellas pertenecen a archivos privados, algunas incluso están siendo mostradas al público por primera vez. Las fotos representan el trabajo de más de tres docenas de fotógrafos, muchos de ellos profesionales, pero también se encuentran fotos hechas por personas comunes y corrientes.

Sin menor duda, las fotografías que causan el mayor impacto son las captadas en el centro de Praga convertido en una zona de guerra con mucho humo, tanques, barricadas y civiles heridos transportados en camillas. En algunas se pueden ver mensajes improvisados del típico humor negro checo como es uno de ellos que dice: „Beban vodka, no nuestra sangre“. A pesar de su título Invasión Soviética-Agosto de 1968, la exhibición incluye también otros eventos que ocurrieron a principios del año 1969 como es el funeral de Jan Palach, un estudiante que se suicidó prendiéndose fuego como forma de protesta política contra la invasión, o las celebraciones de una victoria de hockey contra los soviéticos.

Hoy, el 21 de agosto, de noche tiene lugar también un gran concierto en la Plaza de Wenceslao donde se puede escuchar, entre otras, la canción legendaria conocida como Oración para Marta, interpretada por la cantante checa Marta Kubisova. La canción se volvió una especie del himno de resistencia contra los soviéticos durante la ocupación, y la cantante durante la normalización no podía actuar y tuvo que trabajar manualmente. Además, se interpretarán otras canciones de los años 60, por ejemplo, las canciones de protesta compuestas por el cantautor Karel Kryl.

Se han llevado a cabo también varias manifestaciones conmovedoras de recuerdo, por ejemplo, en frente de la Embajada de Rusia en Praga. Algunas se han convertido en protestas abiertas contra el actual primer ministro checo.

Según las fuentes oficiales actuales, la invasión de Checoslovaquia cobró 137 vidas y unas 500 personas resultaron heridas de manera grave. Los últimos soldados soviéticos salieron del territorio checoslovaco en junio de 1991, es decir, casi dos años después de la llamada Revolución de Terciopelo que llevó a Checoslovaquia a su apertura democrática.

Fuentes: Radio.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2 (CTK), foto 3, foto 4.