
La República Checa es un país donde la cerveza forma parte del tesoro nacional y de la vida cotidiana. Los checos pertenecen entre los mayores consumidores de esta bebida dorada de lúpulo en el mundo e ir a tomar una es una costumbre muy arraigada. La cultura de cerveza se ha extendido de tal manera que incluso existen tratamientos de belleza a base de cerveza. Además, en comparación con otras partes del mundo, la cerveza checa es de muy buena calidad y se consigue por un precio bastante económico.
Una oportunidad excelente para probar diferentes marcas de cerveza que provienen tanto de las cervecerías grandes y famosas como de las fábricas medianas y pequeñas se presenta cada año durante la primavera en la capital checa. La octava edición del tradicional Festival de cerveza, un evento parecido al reconocido Oktoberfest de Múnich (Alemania), se celebra esta vez del 7 al 23 de mayo.

El lugar del encuentro es Letna, un parque agradable con una vista espectacular del río Moldava y la Ciudad Vieja de Praga.
A los amantes de la cerveza les esperan unas 180 variedades de cerveza, servidas en vasos de vidrio. En la carpa principal los visitantes pueden degustar también dos cervezas producidas de manera exclusiva para el festival, una de diez y otra de doce grados, que no se podrán comprar en ningún otro lugar. Otra carpa, denominada diversidades de cerveza, invita a probar cervezas extranjeras o incluso locales que no son muy conocidas en el país. De hecho, dar a conocer las marcas generalmente difíciles de conseguir es uno de los pilares del evento. Las instalaciones de unos 3.900 metros cuadrados, abiertas todos los días del festival hasta la medianoche, cuentan también con una terraza al aire libre.
Aparte, el evento tampoco se olvida de los turistas amantes del vino trayendo a la capital lo mejor de los viticultores checos. Por supuesto, para acompañar una buena cerveza se requiere una buena propuesta gastronómica. En la oferta están platos típicos checos, pero también especialidades de las cocinas mundiales. No hará falta el típico restaurante checo que dispone de camareros en trajes típicos del país. Además, pueden probar los resultados casi artesanales de los panaderos y pasteleros, por ejemplo golosinas con sabor a cerveza. Los abstinentes pueden disfrutar de refrescos de la producción checa o cafés de alta calidad.
Para crear una atmósfera aún más bonita e inolvidable, todos los días se llevan a cabo conciertos de música. El programa acompañante incluye también una tienda con mercancías y varios talleres dedicados a actividades creativas o a temas relacionados con la cerveza.

Dado que una parte del festival coincide con el campeonato mundial del hockey sobre hielo, los organizadores prepararon unas pantallas grandes para que todos puedan mirar los partidos en directo.
Cualquier compra o degustación se paga con una tarjeta especial, en la cual los visitantes pueden abonar un crédito y después gastarlo en servicios del evento.
Sin menor duda, el festival es un lugar apropiado para venir a tomar, comer, conocer a otras personas, y sobre todo, para divertirse. Debido a su éxito, el Festival checo de la cerveza ya se ha realizado también en Suecia, Rusia, pero pretende expandirse mucho más y llegar, por ejemplo, hasta los países de América Latina.
La página oficial del festival: www.ceskypivnifestival.cz. (Fuente de fotos.)
Otra fuente: KudyZnudy.cz.
