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LO QUE PASÓ CUANDO NORA DEJO A SU MARIDO

Este es el título de la obra teatral que en el próximo, XIII. Festival Iberoamericano de Teatro va a presentar el grupo delegado de la república Checa. Una de las obras que a juicio de la directora, Ana Martha de Pizarro, no hay que perderse. Se trata de una puesta en escena «muy feminista», con 45 actores, cantantes de ópera y bailarines del Teatro Nacional de Praga. En realidad es una sorprendente obra cuya autora, la austríaca Elfriede Jelinek, (premio Nobel de literatura 2004), propone una especie de continuación de una de las más famosas obras del noruego Henrik Ibsen( La casa de las muñecas). La autora “se presta el personaje” para continuar su historia y lo sitúa en los años 20 del siglo pasado, los años de crisis económica y víspera de la 2.guerra mundial, para mostrar con ironía como Nora continúa su inútil lucha por igualdad en el mundo de los hombres. Jelinek no hace comparaciones, es igualmente despiadada con todos sus personajes. La versión del grupo checo es una comedia musical la cual de acuerdo con la programación va a presentarse entre el 29 de marzo y el 2 de abril.

Homenaje a víctimas del holocausto judío

El 26 de enero se conmemoró en Colombia el día que la ONU declaró como homenaje a víctimas del Holocausto nazi.

La ceremonia se realizó en el auditorio Luis Guillermo Vélez del Congreso de la República. ASOCHECA aportó una muestra de las pinturas de niños de Terezín, exposición que se inaugurará completa en Bogotá el 23 de febrero de 2012

El antisemitismo tampoco ha desaparecido

La fecha 27 de enero fue declarada por la Asamblea General de la ONU, en su sesión del año 2005, como ‘Día internacional de víctimas del Holocausto’. Ese fue el día que en 1945 el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau fue liberado por las tropas soviéticas, poniendo fin a la diabólica fábrica de la muerte que operaba en ese y otros campos similares.

La resolución 60/7 condena la intolerancia religiosa, la incitación al odio, el acoso o la violencia por razones de credo u origen étnico, rechaza categóricamente la negación total o parcial del holocausto y convoca a todos los países a establecer programas educativos de enseñanza sobre el holocausto como un evento histórico sin precedentes cuyas lecciones deben ser aprendidas por la humanidad.

Fue al final de la guerra -cuando la magnitud de las atrocidades se descubrió- que por primera vez en la historia se estableció un tribunal internacional de justicia en la ciudad alemana de Nuremberg para juzgar a los criminales de guerra nazis. Allí, con víctimas y victimarios como testigos, la humanidad conoció lo que ocurría en esos campos, adonde las víctimas llegaban en trenes de ganado de los confines de Europa ocupada por los nazis.

Un tribunal similar se estableció en Tokio para juzgar a los criminales de guerra japoneses. Fue a través de esos testimonios como se conoció el horror de las cámaras de gas, donde el Zyclon B acabó con la vida de millones de seres humanos cuyos cuerpos fueron incinerados en crematorios industriales. Hombres y mujeres juntos, desnudos, deshumanizados, esqueléticos, conducidos por las SS hacia su inexorable destino. Junto a seis millones de judíos exterminados, un tercio del pueblo judío de entonces, fueron igualmente asesinados gitanos, disidentes políticos, homosexuales, discapacitados, testigos de Jehová y otras minorías. La barbarie humana había alcanzado un inconcebible nivel.

Y a pesar de todo, la humanidad no aprendió. En las décadas subsiguientes fuimos testigos del genocidio de Ruanda, en 1994, donde en el lapso de 100 días más de 800 mil miembros de la etnia tutsi fueron masacrados por hutus, incitados al odio y al crimen por sus líderes a través de emisoras de radio. En los Balcanes, en los años 90, la humanidad presenció asombrada el renacimiento de campos de concentración en Europa, el exterminio de miles de musulmanes y violaciones masivas en la guerra de Bosnia. En ambos casos, el consejo de seguridad estableció tribunales internacionales que han tenido un éxito relativo en llevar a los culpables a la justicia.

El antisemitismo tampoco ha desaparecido. Se ha transformado en una letanía de deslegitimación al derecho de existencia del Estado de Israel. Este nuevo antisemitismo tuvo su ignominioso debut en la conferencia de las Naciones Unidas contra el racismo en Durban (Sudáfrica), en el 2001, donde prevaleció un ambiente de linchamiento a lo judío y al Estado de Israel, que dio al traste con la conferencia. La negación del holocausto, una de las caras del nuevo antisemitismo, promovida activamente por el presidente de Irán en sus constantes diatribas y amenazas de destruir a Israel, y por otros líderes y medios en varios países del mundo, es un intento de asesinar la historia judía.

Hace pocos meses, el presidente Santos, empeñado también en la restitución y justicia a las víctimas de la violencia en Colombia, sancionó la ley antidiscriminación, que había sido aprobada por amplias mayorías del Congreso de la República, ley que, entre otras, penaliza el antisemitismo y la apología del genocidio, colocando a Colombia a la vanguardia de la lucha contra el flagelo de la discriminación en América Latina.

Tomado de http://www.eltiempo.com/

De ‘safari’ en los Llanos

Para los amantes de «turismo ecológico» que incluye deportes de todo tipo, conocimientos agroecológicos y nuevos conocimientos se abrió el parque MERECURE, a 142 kilómetros de Bogotá en plenos Llanos Orientales. Es una novedosa  oportunidad, especialmente para los turistas que de una manera agradable y segura tendrán acceso a todas las «aventuras» en un espacio más controlado y guiado sin perder la sensación autentica de nuevos descubrimientos.

 

Ir de ‘cacería fotográfica’, bailar joropo (así no sepa) o hacer senderismo son posibilidades del parque Merecure, que recién abrió sus puertas.

A 142 kilómetros de Bogotá, o a 47 de Villavicencio (Meta), está el Parque Agroecológico Merecure, un lugar que abrió sus puertas el pasado marzo y que bien podría denominarse los Llanos Orientales en miniatura. El parque -que se llama Merecure por un árbol nativo de la zona- tiene 647 hectáreas diseñadas para andar a pie y en donde cabe toda la inmensidad de la Orinoquia colombiana: la fauna y flora, la gastronomía, el típico paisaje e, incluso, un pequeño pueblito llanero con capilla, restaurantes de mamona y sancocho y alcaldía. Todo evoca los antiguos caseríos levantados a orillas de ríos como el Meta o el Guatiquía.

Lo primero de lo que habría que hablar, y que le ha significado al parque casi 400 visitas diarias en promedio (en temporada de vacaciones), es la posibilidad de toparse con la fauna llanera, que deambula libre por las sabanas, bosques de galería, humedales, esteros y morichales.

Manadas enteras de chigüiros son a menudo lo más fotografiado. También hay venados, dantas, micos, unas 85 especies de aves, ardillas, búfalos y las mismas garzas que inspiraron a Arnulfo Briceño cuando compuso el himno de la llanura colombiana.

‘Criollos’ (campesinos) que andan a ‘pata limpia’ y que son verdaderos maestros en el arte de enlazar y ensillar le darán la bienvenida. A ellos mismos los verá después, con seguridad, en alguna de las continuas muestras de joropo y coleo.

Pescar es otra de las ofertas turísticas. El lago artificial Tucunare es, según Camilo Navisoy, el administrador del lugar, uno de los más grandes de su tipo en Colombia y muestra del ‘empuje’ llanero.

La meta en este lago es conseguir un par de ‘trofeos’ a la hora en la que un sol de rojo intenso se empieza a ocultar en el firmamento.

Pero la oferta no es solo ambiental. La idea de este parque, que no es exactamente un zoológico ni tampoco un parque netamente ecológico, es apuntarles también a los deportes extremos. Los visitantes bien pueden elegir un ciclopaseo o una cabalgata, pero también un excitante vuelo de más de 800 metros en canopy (lanzarse aferrado a una polea suspendida por un cable), un paseo en jetsky o una travesía en ‘banana’, que no es más que un inflable tirado por una lancha.

Hotel y posadas

El parque ideó dos sistemas de alojamiento que se diferencian en tarifas y comodidades. El Hotel Merecure es la alternativa más confortable, con precios que oscilan entre 170.000 y 300.000 pesos la noche. Las posadas turísticas, de otro lado, son más baratas, pero el huésped, por ejemplo, debe llevar implementos básicos, como toallas; hay acomodación tipo litera, o sea múltiple.

Aves para seguir

Colombia es el país más diverso del mundo en aves. Al menos 85 especies viven en el Merecure y la visita de turistas, ‘armados’ de binoculares, ha empezado a marcar una tendencia.

Precio de entrada

El parque cuenta con tarifas diferenciadas. Los adultos pagan $20.000; los adultos mayores de 65 años, $18.000, y los niños de 4 a 11 años, $15.000.

Tomado de http://www.eltiempo.com/