El retorno del escritor checo Milan Kundera tras una década de silencio

Sin la hondura metafísica de La inmortalidad o de La insoportable levedad del ser y sin la carcajada abierta de El libro de los amores ridículos, el célebre escritor checo Milan Kundera (al que le han escatimado el Nobel) rompe 14 años de silencio, fundamentalmente, para entretener a sus lectores con La fiesta de la insignificancia. Se trata de una novela que se desarrolla en París y que, por transcurrir en espacios cerrados saltando de una escena a otra, tiene muchos elementos de una obra de teatro.

Con apenas un puñado de personajes que no paran de dialogar, el octogenario Kundera ofrece destellos de lo que mejor sabe hacer: mostrar cómo la novela es una continua exploración del ‘yo’ y una incesante búsqueda de respuestas: ¿Qué diferencia hay entre ser Narciso y ser orgulloso?, ¿vale la pena intentar salvar a quien hace todo lo posible por ahogarse rápido?, ¿es sensato andar celebrando nuestro cumpleaños, cuando ya no quedan muchos años por cumplir?, ¿en qué lugar del cuerpo se concentra el erotismo femenino?, ¿es necesario tomarse la vida tan en serio?

Hacia esto último apunta el título de la novela, que cobra todo su sentido en la voz de un personaje: “La insignificancia, amigo mío, es la esencia de la existencia. (…) Está presente incluso cuando no se la quiere ver (…).”

Como se muestra en esta novela, el célebre autor no dejará nunca el humor. Sobre todo cuando es capaz de hacer contar chistes al mismísimo Stalin para rabia de toda la panda del comunismo soviético.

Aparte de ese humor tan matizado y cerebral, Kundera mantiene intacto el ritmo musical de su escritura (como si en vez de capítulos compusiera movimientos para una sonata) y la preocupación de filósofo por temas como la trascendencia y la individualidad.

Kundera, a sus 85 años, sigue siendo huraño, imprevisible e inesperado. Nació el 1 de abril de 1929, en Brno (República Checa). Se instruyó en cine en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga, donde, además de escribir y tocar jazz, impartió clases de historia del cine. Tras la invasión rusa de 1968, el escritor perdió su puesto, sus libros fueron retirados de la circulación, y se exilió en Francia. En 1979 le fue retirada la ciudadanía checoslovaca y poco después adquirió la francesa. Su relación con su patria natal ha sido desde entonces ambivalente, y de hecho pronto dejó de escribir en su lengua natal para hacerlo en francés. Su última obra ha salido traducida ya al italiano y al español, pero el escritor bloquea su edición en checo.

Fuentes: ElTiempo.com, PrensaLibre.com, Radio.cz. Foto 1.