La República Checa celebrará su día nacional

El 28 de octubre de 1918 en la Plaza de San Venceslao en Praga fue declarada la independencia del nuevo estado, la república de Checoslovaquia. De esta manera, después de la Primera Guerra Mundial las naciones del antiguo imperio austro-húngaro empezaron a escribir su historia moderna.

A pesar de que Checoslovaquia se dividió en dos estados independientes a partir del 1 de enero de 1993, la República Checa, considerada su sucesora, sigue celebrando su fundación en dicha fecha.

En conmemoración a esta fiesta nacional, el Embajador de la República Checa en Colombia con su Señora organizan una recepción, seguida por un concierto de música clásica checa y pop colombiano. Por tal motivo, Asocheca esta vez no prepara un encuentro de compatriotas y amigos de la Asociación, sino que se une a la celebración oficial. El evento tiene lugar el martes 27 de octubre desde las 6 pm en Uniandinos, Bogotá.

Por supuesto, también en diferentes ciudades de la República Checa se llevarán a cabo eventos en ocasión de este aniversario 97 de la proclamación del estado independiente. Sobre todo, suelen tener lugar actos de piedad cuando se colocan coronas de flores al pie de monumentos a Tomás Garrigue Masaryk, el llamado padre de la república dado que fue él quien proclamó la independencia. Además, llegó a ser el primer presidente de Checoslovaquia.

En varios lugares del país se organizan desfiles de farolillos y espectáculo de fuegos artificiales. A menudo, particularmente en la capital, se llevan a cabo diferentes manifestaciones o protestas.

También el actual presidente checo, Milos Zeman, tomará parte activa en las celebraciones.

Por ejemplo, asistirá al acto de piedad en el Monumento Nacional de Vítkov, por la noche en el Castillo de Praga dará un discurso oficial y otorgará las medallas estatales a las personalidades sobresalientes.

El público general podrá aprovechar la oportunidad de visitar varios monumentos y lugares interesantes que a lo largo del año no suelen estar accesibles. Entre ellos se destacan la Casa Municipal en la cual fue declarada la independencia, la residencia del alcalde de Praga con el interior decorado al estilo art deco, la Cámara de los Diputados y el Senado de la República Checa y la Villa de Kramár, es decir, la residencia del primer presidente de gobierno checoslovaco. Asimismo algunos castillos y museos abren sus puertas sin costo alguno, o por un precio simbólico.

Un poco de historia…

La sociedad checa no había aceptado nunca como suyo el Estado austríaco. Con el estallido de la guerra mundial arreció la hostilidad de las autoridades austríacas hacia los checos. Fue clausurado el parlamento, los derechos democráticos se vieron cada vez más limitados y sobre la dirección del Estado se fue incrementando la influencia de los belicosos mandos militares. Además, las tierras checas se veían obligadas a apoyar la causa bélica de la monarquía de los Habsburgo con suministros de cereales y otros alimentos que empezaban a escasear en el país.

Sin embargo, entre los políticos checos tan sólo uno tuvo el coraje de romper abiertamente con la monarquía austro-húngara en el mismo año en que estallara la Gran Guerra: Tomás Garrigue Masaryk. Él se dio cuenta de que el resultado del conflicto tendría una importancia trascendental para el destino de la nación checa.

A finales del año 1914 Masaryk partió de su patria para encabezar en el exilio el movimiento de resistencia antiHabsburgo, junto con el talentoso organizador Eduard Benes y el astrofísico eslovaco Milan Rastislav Stefánik.
Masaryk, que ya no creía en la posibilidad de democratizar el sistema político de Austria- Hungría, empezó a coordinar la lucha por un estado nacional checoslovaco independiente, como parte de una nueva Europa, ordenada según el principio de la autodeterminación de las naciones.

Finalmente logró persuadir al presidente norteamericano, Woodrow Wilson, y a los demás aliados de la Entente de la necesidad de implantar un nuevo ordenamiento de Europa Central, donde el futuro Estado Checoslovaco actuara como un dique separador entre dos potencias con apetitos hegemónicos: Alemania y Rusia.

En el futuro estado independiente los checos convivirían con la vecina nación eslovaca como dos ramas de una sola nación eslava – la nación checoslovaca. Los escollos de esta concepción se revelarían posteriormente, dando origen a una permanente tensión entre checos y eslovacos.

El 27 de octubre de 1918 el ministro de Relaciones Exteriores austro-húngaro, Julius Andrássy, cursó una nota a los Estados Unidos en la que su Gobierno, deseando poner fin a la guerra a cualquier precio, había prometido el reconocimiento de los derechos de los checoslovacos y de los yugoslavos.

El 28 de octubre de 1918 el Comité Nacional asumió en Praga el control de las principales instituciones. Por la tarde fue proclamada oficialmente en la Plaza de Venceslao, en Praga, la Checoslovaquia independiente.

Fuentes: aquí. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4, foto 5.