Prueben la variedad de la cerveza checa en el festival de Praga

La cerveza posee una larga tradición en las tierras checas, la primera fábrica fue abierta en el año 993 en el monasterio de Brevnov. En aquel entonces las personas, principalmente mujeres, elaboraban la cerveza de manera artesanal en sus propias casas, utilizándola no solamente para beber, sino también para preparar diferentes especialidades gastronómicas como sopas o salsas. Hoy en día, la cerveza sigue siendo la bebida nacional del país, hasta un símbolo de los checos que forma parte del tesoro nacional.

Los checos pertenecen entre los mayores consumidores de esta bebida de lúpulo a nivel mundial, ir a tomar una es una costumbre muy arraigada. De hecho, es tanta la afición de los checos por la cerveza que en 2008 se registró la marca geográfica cerveza checa. Además, la cerveza checa se destaca por su muy buena calidad y un precio bastante económico en comparación con otros países. Por eso no sorprende que existe una amplia variedad de eventos relacionados con este líquido dorado.

Una oportunidad excelente para conocer la cerveza checa se presenta del 10 al 26 de mayo en Praga donde se celebra el mayor encuentro cervecero del país que se puede comparar con el famoso Oktoberfest celebrado en Múnich, Alemania.

El festival se celebra en la planicie Letna, un parque agradable con una vista espectacular del río Moldava y la Ciudad Vieja de la capital checa. El lugar se ha convertido en un enorme restaurante con unos 10 mil puestos para sentarse, repartidos en tres carpas enormes. Los camareros que pasan por los puestos en trajes típicos ayudan a crear un ambiente muy bonito.

A los amantes de la cerveza les esperan unos 150 tipos de cerveza de más de 70 marcas diferentes, todas de muy alta calidad. La mayoría proviene de cervecerías pequeñas y medianas. Como en los años anteriores, el cervecero de Krusovice está cocinando también dos cervezas exclusivas para el festival, una de diez y otra de doce grados, que no se podrán degustar ni comprar en ningún otro sitio. Un espacio particular, denominado diversidades de cerveza, invita a probar cervezas extranjeras que no son muy conocidas en el país.

Por supuesto, para acompañar una buena cerveza se requiere también una buena comida, así que no hacen falta puestos de oferta gastronómica que va desde la comida tradicional checa, europea, asiática o americana, hasta los panes checos y las mejores golosinas, por ejemplo, con sabor a cerveza. Además, los que no quieren tomar cerveza, pueden pedir una copa de vino o elegir de varios licores y cocteles. Los abstinentes pueden disfrutar de refrescos de la producción checa, bebidas mezcladas o cafés de alta calidad. De esta manera, el festival ofrece una experiencia culinaria compleja.

El programa acompañante ofrece conciertos de música, fiestas de fin de semana, talleres dedicados a actividades creativas o a temas relacionados con la cerveza, y una exposición de fotografías denominada Historias que presenta 12 personajes del mundo cervecero.

Durante el evento, los visitantes pueden votar por la cerveza que más les ha gustado, el último día se premiarán las tres cervezas más populares del festival.

Dado que el festival trata de promover una actitud ecológica, tanto la bebida dorada como otros refrescos no alcohólicos se sirven solamente en vasos de vidrio. El festival empieza siempre a mediodía y termina a medianoche. La entrada vale 100 coronas checas (unos 12.000 pesos colombianos), y se paga solamente una vez (con el mismo tiquete es posible regresar cualquier otro día).

Más información pueden encontrar en la página oficial del evento en varios idiomas (checo, inglés, alemán, español y francés): www.ceskypivnifestival.cz.

Otras fuentes: KudyZnudy.cz, CzechTourism.com. Foto 1, foto 2-3.