Llegó la temporada de carnavales en la República Checa

Llegó febrero, el mes que tradicionalmente pertenece a las celebraciones de carnavales. La República Checa no es ninguna excepción, y con desfiles, música y buena comida da la bienvenida a la llegada de la primavera también este año. Toda esta época precede al Miércoles de Ceniza y la Cuaresma de la Pascua. En el país los carnavales suelen conocerse bajo el nombre de masopust, la expresión que hace referencia a evitar la carne en la comida. En varios lugares del país se llevan a cabo las fiestas carnavalescas muy tradicionales, incluso las que figuran en la lista del patrimonio inmaterial de la Unesco.

Entre ellas se destacan las Rondas del Carnaval en Hamry, región de Hlinsko en la Bohemia del Este, inscritas en la lista de la Unesco por su autenticidad en 2010. Las llamadas rondas se organizaban espontáneamente por varias generaciones, conservando la tradición incluyendo las máscaras típicas. En los desfiles no podrán ver mujeres ni niños, dado que son los hombres quienes se disfrazan y pasean por las calles acompañados por una banda de música. Por el pueblo siempre recorre la formación tradicional de 21 disfraces, compuesta por el líder del desfile, la mujercita, la yegua con el carnicero, judíos y turcos, hombres de paja y limpiachimeneas. Los disfraces llevan más de 200 años conservando su mismo aspecto. Después del desfile, la fiesta continúa en la la taberna local. Este año el evento se celebra el 16 de febrero. Unos días más tarde, el 2 de marzo, pueden admirar esta tradición popular también en otro pintoresco pueblo checo llamado Vortová.

También diferentes partes de la capital checa se visten de colores, disfraces y diversión durante todo el mes de febrero y hasta principios de marzo. En toda la ciudad de Praga tienen lugar conciertos, espectáculos de danza, y varias actividades y competiciones para niños. En los desfiles, los visitantes pueden observar máscaras originales, pero también apreciar ideas contemporáneas, creatividad y capacidades especiales de los protagonistas. Asimismo otras ciudades y pueblos del país se visten de fiesta e invitan a todos los interesados a participar.

En los eventos y celebraciones no puede faltar una oferta gastronómica especial. Durante esta época predominan comidas pesadas, grasosas, se come mucha carne para que las personas después puedan aguantar sin problemas la cuaresma. Además de rellenas, salchichas y chicharrones, los amantes de comidas dulces pueden degustar varios pasteles típicos.

Las celebraciones carnavalescas son un fenómeno renacido en regiones checas, se festeja la alegría y la unión humana, evocando las históricas fiestas alegóricas que tenían lugar en las tierras checas desde la Edad Media. Se llevaban a cabo tanto entre los campesinos, como entre la nobleza y los burgueses. Fueron las cortes aristocráticas que organizaban eventos más opulentos. Anteriormente, el carnaval era el período de bodas, matanzas de cerdos y de bailes en los pueblos checos. También se realizaban actuaciones de teatro relacionadas con temas del carnaval y desfiles de máscaras que pasaban por los pueblos.

En el pasado, los disfraces tenían su fuerte significado simbólico, vinculado con el año agrario. Por ejemplo, entre las máscaras típicas pertenecen las de osos y caballos que se relacionaban con la fertilidad, la abundancia y la prosperidad. Máscaras de color negro simbolizaban fuerzas negativas y demonios, los hombres de paja la fecundidad. A las calles salían también los llamados turcos vestidos en trajes orientales llenos de colores. Estas procesiones pasaban de casa en casa, recibían comida, bebida y dinero como aguinaldos, y todo el evento finalizaba con un baile. A pesar de que muchos aspectos de estas tradiciones se perdieron con el paso del tiempo, recientemente se va recuperando poco a poco esta hermosa celebración popular.

Fuentes: MasopustHamry.cz, Praguest.com. Foto 1, foto 2, foto 3.