Exposición de tapabocas en el Museo Nacional en Praga

En esta época de teletrabajo, videollamadas, compras en línea y saludos a distancia, el Museo Nacional en la capital checa inauguró una exposición especial dedicada al tapabocas, símbolo de la lucha de los checos contra la pandemia del nuevo coronavirus. Este fenómeno surgió después de la declaración de la cuarentena nacional a mediados de marzo con el fin de prevenir la propagación del coronavirus.

La exposición llamada Permanecemos unidos, que se prolongará hasta el 30 de septiembre, muestra el ingenio de los checos de cara a crisis como un buen ejemplo para las generaciones futuras. Expresa la capacidad de los checos de enfrentar un reto de una forma positiva manteniéndose unidos. Tras el estallido de la pandemia, el Museo Nacional empezó a coleccionar diferentes objetos característicos de lo que estaba pasando en ese particular período. Como dijo para la Radio Prague International el director general del museo, Michal Lukeš, la tarea de todos los museos consiste precisamente en capturar sucesos importantes de la historia y documentar lo que acontece a su alrededor en momentos claves.

La exposición del Museo abrió sus puertas al público general el 25 de mayo, el día en el que terminó la obligación de llevar tapabocas en espacios al aire libre en la República Checa. De hecho, el país fue uno de los primeros en requerir su uso obligatorio en todos los espacios fuera de la casa. No obstante, al principio, cuando empezó la pandemia, no había suficientes tapabocas. La escasez de este material de protección movilizó a los checos quienes se pusieron a coser sus propios tapabocas, regalándolos a sus familiares, vecinos, trabajadores sanitarios, personas mayores de edad y a todos los demás que los necesitaban.

En otras palabras, en tiempos de crisis surgió una oleada de solidaridad increíble que se ve reflejada en la colección de 25 tapabocas expuestas en el museo. Se trata de una selección de las unidades más interesantes con diseños poco comunes que, a la vez, tienen su propia historia. Se pueden apreciar tanto los tapabocas cosidos en casa como los diseñados por grandes personalidades de la moda checa. Hay tapabocas de todos los tipos, formas y materiales, con símbolos populares, motivos divertidos, fabricados para casas de maternidad, niños autistas o simplemente para un uso personal diario.

Por ejemplo, uno de ellos fue hecho con un pedazo de tela en el que un niño autista de 15 años pintó un mapa de la red de transporte público de Praga. Una mujer creó otro con una camisa que su esposo usó en su boda. Otro modelo de tapabocas tiene una solapa con velcro colocada estratégicamente para permitir beber.

Lo que al principio era una necesidad inmediata cuando los checos cosían tapabocas utilizando cualquier tela que encontraban en casa, pasó a ser, en las semanas posteriores, una cuestión de estilo, un accesorio de moda. Y no solo de moda, sino también de humor y expresión de opiniones políticas. En este sentido, los tapabocas representan todo un fenómeno social, reforzado además por una convicción ecológica, dado que la mayoría de los checos lleva tapabocas lavables que se pueden reutilizar una y otra vez.

Fuente: Espanol.Radio.cz (Romana Marksová), DiarioLibre.com. Foto 1, foto 2.