Sitio lleno de leyendas en Praga, así es Vysehrad

La situación epidemiológica en la República Checa sigue empeorando, por lo cual todos los conciertos de música y festivales que suelen celebrarse en esta época del año han sido cancelados. Las restricciones relacionadas con la pandemia actual han afectado también el sector turístico. Si bien actualmente no es posible viajar mucho, les invitamos a conocer la colina de Vysehrad en la capital checa, presentada en el programa Lugares de Praga con Historia de la Radio Praga Internacional.

Los primeros lugares que las personas visitan en la capital checa suelen ser el Castillo de Praga y/o el Puente de Carlos. Sin embargo, hay otro punto que domina el paisaje de la ciudad. Se trata de la colina de Vysehrad que después de más de 1300 años sigue teniendo un significado especial para los checos dado que es el centro de muchas leyendas fundacionales de la nación checa. Si bien existen numerosos mitos, los arqueólogos e historiadores aún discuten si Vysehrad realmente fue símbolo del poder real antes que el mencionado Castillo de Praga.

Como le explicó a Radio Praga Internacional el director del museo local, Petr Kucera, desde el punto de vista histórico, Vysehrad tendría cien años menos que el Castillo de Praga. A la vez, hay hallazgos arqueológicos que muestran que Vysehrad fue poblado con anterioridad, aunque los expertos no tienen claro qué función cumplía. Lo cierto es que desde el siglo X existían los dos castillos y entre ellos se fueron desarrollando asentamientos que dieron lugar a lo que es Praga hoy en día. De hecho, al principio a Praga se le dio la denominación “Entre Castillos“.

En aquella época ambos castillos cumplían el mismo papel y posición, pero con el paso del tiempo Vysehrad floreció y su estatus fue cambiando. Por un corto período de tiempo incluso llegó a ser más importante que el Castillo de Praga, cuando el primer rey checo, Bratislao II convirtió Vysehrad en su lugar de residencia. Le dio ese aire monumental al sitio y fundó allí una acrópolis y el Capítulo de Praga en la Basílica de san Pedro y san Pablo, que recibió su nombre en honor a la Basílica de Roma. La creación del Capítulo de Vysehrad permitió al rey tener contacto directo con Roma y se convirtió en una de las instituciones más antiguas de las tierras checas que sobrevivió a los cambios de este emblemático punto de Praga. Según la crónica de Cosmas, a finales de julio de 1119 hubo un tornado en Praga que causó daños a la parte sur de Vysehrad y muchos otros edificios de la zona. Aunque el sitio se reconstruyó rápido, su fama fue decayendo y la vida social pasó a la Ciudad Vieja y el Castillo de Praga.

Como recuerda Kucera, más adelante, en el siglo XIV, el rey Carlos IV asentó la importancia del Castillo de Praga como residencia de los reyes checos y los emperadores. A la vez situó en Vysehrad el inicio del camino real y de los rituales relacionados con la coronación. Vysehrad también tenía valor militar para proteger la parte sur de la ciudad. No obstante, su ciudadela nunca fue terminada y así no sirvió para su propósito lo que resultó en el hecho de que fue conquistada por los enemigos dos veces. En los siglos posteriores, Vysehrad se fue quedando a la sombra del Castillo de Praga, el símbolo del poder religioso y secular.

La importancia de Vysehrad volvió a crecer en el siglo XIX gracias a dos sacerdotes de la época quienes fomentaron la imagen de la colina como un sitio mitológico para la nación checa. En ese período se fundó el Cementerio de los Próceres y se construyeron nuevos edificios de estilo romántico para subrayar el significado de Vysehrad como símbolo nacional, un lugar de la memoria colectiva y las leyendas nacionales. En realidad faltan aún muchas pruebas arqueológicas para responder preguntas relacionadas con la mitología. Solo se ha podido investigar el 17 % de Vysehrad, mientras que se ha estudiado el 80 % del Castillo de Praga.

Si bien el sitio se encuentra un poco apartado de los principales puntos turísticos de Praga, el lugar merece la atención de los visitantes. Tiene una posición paisajística privilegiada con un saliente rocoso que baja hasta las cuencas de Praga. Por un lado se encuentra el río Moldava, por el otro el río Botic. Además del Cementerio de los Próceres, la Basílica de san Pedro y san Pablo y la rotonda de san Martín, pueden visitar, por ejemplo, las casamatas subterráneas, el anfiteatro de verano y los restos de la fortaleza gótica.

Vysehrad es como un pueblo pequeño, es un monumento, un parque, hay estatuas, varias instituciones, pero también unas piedras alargadas misteriosas. Las más famosas se llaman Rocas del Diablo y existen varias teorías sobre su origen. Una de las más conocidas cuenta sobre una apuesta entre un sacerdote y el Diablo y la historia se puede observar en una pintura en el interior de la iglesia. Otras teorías dicen que son restos de un lugar de culto pagano o de un calendario solar. Probablemente, se trata de restos de las columnas de algunas construcciones locales. Lo claro es que Vysehrad es uno de los sitios de Praga que vale la pena visitar.

Fuente: adaptado de Espanol.Radio.cz (Enrique Molina, Irina Ruckina). Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.