El legado modernista del pintor Jan Zrzavý

El 5 de noviembre de 2020, el destacado pintor, artista gráfico e ilustrador checo Jan Zrzavý cumpliría 130 años. Fue un mago del pincel, un representante del modernismo simbolista, quien pertenece entre los artistas checos más importantes del siglo XX. Su obra es también muy reconocida a nivel mundial y los interesados pueden ver la mayor parte de ella en Praga o en la ciudad de Telc (al sur-oeste de Moravia). Algunos de sus cuadros se encuentran también en los museos y colecciones privadas.

Jan Zrzavý nació el 5 de noviembre de 1890 en un pueblo denominado Okrouhlice, situado en la meseta checo-morava. Sin embargo, pasaba mucho tiempo también en el pueblo natal de su padre llamado Krucemburk, ubicado en la misma región. Según sus propias palabras, fue allí donde vivió los momentos más felices y lindos de su infancia. Incluso con el pasar de los años siguió viviendo una gran parte de su tiempo por allí. De hecho, en estos dos lugares encontró la inspiración y sus primeras impresiones artísticas están relacionadas con el ambiente local. El propio artista indicó en una de las entrevistas con la Radio Checoslovaca en 1960 que recordaba la iglesia de Krucemburk, donde por primera vez escuchó música, pudo asistir a representaciones de teatro y ver cuadros y esculturas. También le gustaron los libros infantiles que eran escasos en aquella época, y los dibujos antiguos, reproducciones de obras de antiguos maestros del Renacimiento italiano, que acompañaban los libros de oraciones.

Zrzavý estudió en el taller de otro reconocido pintor checo, Frantisek Zenísek, cuyas obras decoran, entre otros sitios, los interiores del Teatro Nacional de Praga. Más adelante, ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas en la capital checa, pero por no asistir a muchos clases fue expulsado de la universidad y no pudo terminar sus estudios. Es que el artista prefería pintar en casa, así que siguió aprendiendo por su cuenta como autodidacta. Encontró la inspiración especialmente en los pintores franceses y el arte de otros países, entre ellos, Italia, Egipto o Grecia. Por ejemplo, a Francia viajaba con frecuencia hasta el año 1939. En sus viajes al exterior buscaba no solo la inspiración, sino también desarrollaba su talento artístico.

No obstante, otro tema recurrente que plasmaba en sus cuadros fue el paisaje de su país natal. Como el mismo decía, nunca podría abandonar las tierras checas por largo tiempo. Justamente en sus últimas obras, ese hombre barbudo con un cómico gorro de lana puesto en la cabeza, como lo recuerdan los habitantes del pueblo natal de su padre, reflejó los sitios que lo habían acompañado desde niño.

La obra de Zrzavý tiene contenido, es muestra del impresionismo y el simbolismo lírico y lleva un profundo mensaje a los demás. Destaca por su estilo poético, la introducción del cubismo y el collage. Por considerarlos hasta perversos y degenerativos, los nazis prohibieron a Zrzavý exponer sus cuadros en público durante la Segunda Guerra Mundial. Y lo mismo pasó cuando llegó el régimen comunista a finales de los años 40 del siglo XX que tildó su obra de formal e irrealista.

En los años 60 por fin mejoró la situación y el pintor pudo celebrar sus 70 años de vida organizado una gran exposición de su obra. Poco después fue incluso nombrado artista nacional. En aquella época se dedicó también a la ilustración, sus ilustraciones se pueden observar, por ejemplo, en un libro de poesías de Jaroslav Seifert, Premio Nobel de Literatura.

El artista siempre evitó evaluar su propio trabajo destacando que todo el tiempo trabajó con gran dedicación y honradez, que hizo arte y lo que pudo para que sus cuadros abrieran una puerta al mundo de la alegría y belleza para las personas. Jan Zrzavý falleció en octubre de 1977 en Praga a los 87 años de edad. De acuerdo a su deseo, fue sepultado bajo la torre de la iglesia de Krucemburk.

Fuente: adaptado de Espanol.radio.cz (Ivana Vonderková). Foto 1, foto 2, foto 3.