Así se celebra la Navidad en la República Checa

Este año la época de adviento y de Navidad en la República Checa ha sido marcada por las medidas epidemiológicas relacionadas con la pandemia del nuevo coronavirus. Muchas ciudades checas encendieron su alumbrado navideño y los árboles de Navidad en las plazas principales, sin embargo, no se celebraron los eventos de inauguración que suelen ser acompañados con villancicos y presentaciones culturales. En Praga, el árbol que más llama la atención de los lugareños y los turistas es un impresionante abeto de 19 metros de alto, ubicado en la Plaza de la Ciudad Vieja.

Asimismo, esta vez no se han llevado a cabo las tradicionales mercadillos de Navidad en diferentes ciudades y pueblos checos para prevenir las agrupaciones de personas. Por tal razón, las fiestas navideñas se han vivido de manera más íntima, compartiendo en familia, eso sí, manteniendo muchas de las costumbres que amenizan la atmósfera mágica de esta temporada.

Lo que no ha podido faltar es la gastronomía tradicional. A pesar de muchos cambios, los platos típicos siguen reinando en los hogares de la mayoría de las familias checas. El 24 de diciembre, que es el día más importante para los checos, la cena de Nochebuena se suele iniciar con una sopa. Frecuentemente se sirve una sopa de pescado, u otra llamada kyselica, preparada a base de agua y col, con sabor agrio. Sigue el plato principal – carpa frita con ensalada de papas.

De hecho, la carpa empezó a formar parte del menú navideño a finales del siglo XIX. En las calles de la ciudades checas es posible ver puestos con tanques con peces vivas que se matan en el momento de la venta. Otra costumbre, que se va perdiendo poco a poco, es comparar la carpa viva y tenerla en la bañera por varios días antes de matarla y prepararla para la Nochebuena. Y para atraer buena suerte para todo el año, los checos colocan las escamas de carpa debajo de cada plato en la mesa navideña, junto con unas moneditas para atraer el dinero.

En la mesa a menudo se encuentran también obleas planas y secas que se sirven con miel, y la trenza navideña, con pasas y almendras. No pueden faltar ni las galletas y dulces típicos de la fecha que se preparan en las casas con varios días y hasta semanas de anticipación. Otra costumbre consiste en cortar una manzana roja por la mitad. Si al abrirla aparece una estrella linda, la familia gozará de buena salud todo el año.

Algunas personas mantienen hasta hoy la tradición de ayunar el día de Nochebuena. La leyenda dice que quien logre abstenerse de la comida (o de la carne) durante ese día, por la noche podrá ver un cochinillo dorado que le brindará buena suerte. Además, la tradición dice que la cena no debe servirse hasta que salga la primera estrella. Después de la cena, y tras escuchar el sonido de la campana que anuncia la llegada del niño Jesús (Jezísek), las familias se reúnen alrededor del árbol de Navidad decorado e iluminado. Allí abren los regalos que el niño Jesús les ha traído.

Más adelante, algunas familias checas asisten a la misa de Nochebuena. La más popular es la misa compuesta por Jan Jakub Ryba, organista, maestro y director del coro de la iglesia de Rozmitál pod Tremsínem. En los hogares los checos también escuchan o cantan villancicos. Otra tradición es la de hacer barquitos con media cáscara de nuez, colocar encima una pequeña vela y dejarlos flotar hasta que las velas se apaguen. El dueño del barquito cuya vela tarde más en apagarse, tendrá una vida más prolongada. Las jóvenes solteras también pueden pararse de espaldas a la puerta y lanzar un zapato hacia atrás. Si la punta al caer mira hacia la puerta, la tradición dice que se casarán en menos de un año.

El 25 de diciembre es un día tranquilo cuando se visita a los familiares más cercanos. Las fiestas navideñas finalizan oficialmente el 26 de diciembre con la celebración de San Esteban. La costumbre es comer un plato que lleve oca. Por las noches suelen celebrarse fiestas para divertirse con amigos, lo que este año no será posible. Asimismo, la Nochevieja suele festejarse en compañía de amigos en restaurantes, bares, fincas, centros de recreo en las montañas o directamente en las calles y plazas de las ciudades. Esta vez, por las medidas que incluyen el toque de queda, las personas darán la bienvenida al año nuevo de manera más tranquila, quedándose en casa, mirando los programas de diversión en la televisión, jugando juegos de mesas, entre otras actividades.

Si quieren vivir una atmósfera navideña checa más de cerca, pueden mirar las imágenes de Josef Lada, uno de los pintores más destacados en la historia del país. Nació en diciembre de 1887 en la localidad de Hrusice, en Bohemia Central, en un pueblo pequeño que no llegaba a los mil habitantes. En su obra encontrarán niños jugando en la nieve, pueblos pintorescos, ambientes festivos propios de la Navidad y diferentes tradiciones navideñas, según sus recuerdos de la niñez en el pueblo. Se trata de dibujos sencillos, pero poéticos, bellos, con motivos paisajísticos y figuras inconfundibles que transmiten la felicidad.

Fuentes: Espanol.radio.cz-1Espanol.radio.cz-2. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.