La obra y el legado del arquitecto y mecenas checo Josef Hlávka

Hace poco, se conmemoró el aniversario de 190 años desde el nacimiento de arquitecto, constructor, político y uno de los más generosos filántropos checos, Josef Hlávka. Dejó una profunda huella no solo en la capital checa y la capital austríaca, sino también en otros rincones del antiguo imperio Austro-Húngaro.

Josef Hlávka nació el 15 de febrero de 1831 en la localidad de Prestice, Bohemia Occidental, en la familia de un empleado público. Siempre le fue muy bien en todo a lo que se dedicó. Desde joven destacó por su talento y desempeño, así que su padre, a pesar de escasos recursos económicos de la familia, le posibilitó estudiar la carrera de arquitectura en Praga y posteriormente en Viena. Además, ganó varias becas en el exterior que le permitieron conocer la arquitectura mundial. Para ayudar al presupuesto familiar, durante sus estudios trabajaba de albañil para la empresa del destacado constructor vienés de la época, Frantisek Sebek. Gracias a este trabajo, pudo conocer los secretos de la construcción, tanto en la teoría como en la práctica.

Al graduarse y no conseguir trabajo directamente en su profesión, Hlávka aceptó la oferta de Sebek de seguir trabajando en su empresa. La cooperación fue muy exitosa y los dos llegaron a ser grandes amigos. Cuando Sebek se jubiló, le legó a su amigo su empresa. Más adelante, Hlávka se convirtió en uno de los constructores más solicitados en Viena. Entre los años 1860 y 1869 su empresa construyó 142 edificaciones, algo muy poco visto en aquella época.

Siguiendo sus propios planos, en Praga construyó el hospital de maternidad de Apolinár, que aún brinda sus servicios, siendo una de las mejores clínicas de su tipo en la capital checa. En su época se trató de la casa de maternidad más moderna en Europa Central. A la vez, fundó una residencia para estudiantes con grandes capacidades pero sin recursos materiales.

Una gran reputación obtuvo asimismo en Viena, donde entre sus obras más importantes pertenece, sin menor duda, la Ópera Estatal (en la foto). En la capital del imperio construyó también el Palacio del Archiduque Guillermo, el instituto donde estudió el futuro presidente checoslovaco Masaryk y muchos edificios de viviendas, en uno de los cuales estableció su oficina. Fue miembro de la Casa de los Señores en Viena, a la que el emperador nombraba a los más importantes ciudadanos de Austria. Además de ser un excelente constructor, tuvo también un espíritu de empresa, comprando y vendiendo terrenos. Estos éxitos laborales le aportaron a Hlávka enormes ganancias.

En 1869 tanto trabajo y esfuerzo le pasaron factura. Sufrió un colapso tras el que las piernas dejaron de responderle y lo dejaron postrado en una silla de ruedas con tan solo 38 años. Por tal razón, Hlávka se mudó a su palacio en Luzany (en la última foto), ubicado al sur de Pilsen, cerca de donde había nacido. Allí creó un espacio para albergar a prominentes invitados del mundo de la cultura, la política y la ciencia. En ese lugar surgió, por ejemplo, el proyecto de la Academia de las Ciencias y las Artes, la construcción de residencias escolares y el nuevo edificio de la Academia de Bellas Artes.

Además, se hizo cargo de que se tradujera por primera vez al checo la obra completa de William Shakespeare, y apoyó a artistas checos como el escritor Julius Zeyer o el músico Oskar Nedbal. A muchos jóvenes talentosos les facilitó estudiar en las mejores escuelas. Pasados unos diez años, Hlávka se recuperó de la enfermedad y volvió a caminar. Pero la vida le dio otro golpe cuando su amada esposa Marie murió por tuberculosis. Gracias a la ayuda de sus amigos, logró recuperarse e incluso volvió a casarse.

Cuatro años antes de fallecer (murió en marzo de 1908), es decir, en 1904, creó la Fundación Josef, Marie y Zdenka Hlávka, a la que declaró su heredera universal. La institución sobrevivió milagrosamente al nazismo, el comunismo y todos los cambios socio-políticos en el país, por lo cual hoy en día es la fundación más antigua aún activa de la República Checa. Siguiendo la tradición de su fundador, ayuda al desarrollo de la ciencia y el arte checos, apoyando también a estudiantes talentosos.

Fuente (editado): Espanol.radio.cz-1 (Klára Stejskalová), Espanol.radio.cz-2 (Ivana Vonderková). Foto 1, foto 2, foto 3.