La noche de brujas en la República Checa

La última noche de abril es un tiempo mágico, asociado con una de las celebraciones más famosas de la República Checa. Conocida como la noche de brujas o la noche de San Felipe y San Jacobo, esta fiesta tiene una historia larga no solamente en el país, sino también en otros lugares de Europa.

Se trata de un resabio de rituales paganos que se remonta a los tiempos cuando Bohemia era habitada por tribus germánicas y célticas. Existen varias leyendas sobre el origen de este ritual, relacionadas con el inicio de la primavera, las fuerzas sobrenaturales y la brujería.

Se cuenta que los pastores preparaban las fogatas para deshacerse de todo el mal acumulado durante la época de invierno y para dar la bienvenida al período más agradable del año.

Según otra leyenda, se suponía que durante la noche del 30 de abril al 1 de mayo las fuerzas del mal tenían aún más poder que en otros períodos del año. Al oscurecerse, el cielo se llenaba de brujas que volaban en sus escobas para llegar a la reunión, el aqularre, presidido por el diablo. El encuentro se celebraba a medianoche en las montañas, rocas u otros lugares altos. Allá las participantes bailaban, cantaban y realizaban su magia negra, lo que aterrorizaba a los ciudadanos.

Para protegerse de todo lo malo, la gente utilizaba distintos amuletos o talismanes, por ejemplo la flor de helecho o una hostia sagrada. Con el fin de ahuyentar a las brujas y debilitar su poder, se hacían hogueras y fogatas y se lanzaban al aire escobas inflamadas. Este era el ritual más extendido y considerado el más poderoso.

Lamentablemente, entre los siglos XV y XVII, la tradición de la quema de brujas fue abusada por la Inquisición cuando en las hogueras morían muchas mujeres inocentes acusadas de brujería.

En la actualidad, el 30 de abril representa más bien una oportunidad para divertirse y hacer fiestas alegres. En muchos lugares del país se prenden fogatas en las cuales se queman figuras de brujas hechas de paja y ropa vieja. Los jóvenes checos suelen saltar por encima del fuego para demostrar que no tienen miedo, las muchachas a veces bailan alrededor del fuego disfrazadas de brujas.

Sin embargo, lo más importante de la fiesta es pasar una velada agradable con los amigos. Por lo tanto, las hogueras sirven para asar chorizos o salchichas, se baila, se tocan guitarras y se canta. Supuestamente la tierra se abría esa noche para mostrar sus tesoros. Incluso hoy en día, algunos checos pueden alejarse de la fiesta para revisar el terreno en busca de algo valioso. No obstante, el verdadero tesoro es la fiesta misma.

A menudo se llevan a cabo fiestas de disfraces a las cuales las personas llegan vestidas de negro y traen sus escobas. La ropa debería ser vieja, medio destrozada, es bueno también ensuciar su cara con carbón, fijar una nariz artifical bien grandote y colocar una verruga negra en su punta.

Con esta noche empieza el mes de mayo, considerado en la República Checa como el mes del amor. Hasta ahora persiste la tradición de que el primero de mayo las parejas deben darse un beso debajo de un cerezo en flor para que su amor perdure y florezca para siempre. Aparte, en varios pueblos checos, en las plazas o lugares públicos, se alza un tronco o palo alto decorado – un árbol de mayo. Debajo de él se encuentran jóvenes del pueblo, se divierten, pero también lo defienden por las noches para que los jóvenes de otros pueblos no se lo corten.

Fuentes: Czech.cz, Radio.cz, Novinky.cz. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.