Conoczan Karlštejn, la joya de Carlos IV

Hace poco se cumplieron 670 años de la fundación del famoso castillo de Karlštejn que pertenece entre los destinos turísticos checos más populares. Radio Praga publicó más detalles sobre este sitio espectacular (aquí presentamos una versión abreviada del artículo).

Tras una empinada subida se abre ante los ojos del visitante la silueta majestuosa del castillo más bello y visitado de Chequia, el castillo de Karlštejn, que se eleva sobre un peñasco calizo a unos 30 kilómetros al sudoeste de la capital checa.

Esta joya arquitectónica fue fundada en el siglo XIV por el rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico Carlos IV, bajo cuyo reinado la tierras checas vivieron una época de esplendor cultural. Mediante escritos conservados se supone que el arzobispo Arnošt de Pardubice, mano derecha del monarca, colocó la primera piedra del monumento el día 10 de junio de 1348, hace 670 años, en una ceremonia solemne a la cual asistió Carlos IV en persona. Sin embargo, las investigaciones de los especialistas advierten que determinar la fecha del inicio de la construcción del castillo no es nada fácil.

Sea como fuere, no hay duda de que entre los monumentos checos se le reserva a Karlštejn un lugar excepcional. Se supone, que Carlos IV ordenó levantar el castillo a Matías de Arrás y a Petr Parlér, dos de los arquitectos góticos más destacados, que realizaron también la catedral de San Vito en Praga. La construcción duró unos 20 años y fue llevada a cabo en 1365 con la consagración de la capilla de la Santa Cruz.

Corazón espiritual del Sacro Imperio Romano-Germánico

Con qué propósito hizo Carlos IV construir el castillo sigue siendo un misterio. Unos dicen que fue pensado como sede temporal del emperador, u oratorio personal, pero lo único que se sabe acerca del objetivo inicial a ciencia cierta es que la función del edificio cambiaba constantemente a lo largo del tiempo.

Tras haber sido coronado emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico en 1355, Carlos IV decidió a inicios de los años 60 del siglo XIV, que el castillo, debido a su posición estratégica (retirado, pero aun así a un día de Praga) sirviera de caja fuerte para las joyas imperiales de coronación. Para ello ordenó reconstruir la antigua sala de residencia, convirtiéndola en la cámara más célebre de Karlštejn, la capilla de la Santa Cruz.

La bóveda de la capilla, situada en la Torre grande, tiene nervaduras cruzadas completamente doradas y sus paredes están revestidas con piedras preciosas y semipreciosas y cubiertas de una colección excepcional de 129 cuadros de santos, detrás de los que fueron depositadas las reliquias de santos coleccionadas por el emperador. Así, el castillo se convirtió en el centro espiritual y simbólico del Sacro Imperio Romano-Germánico.

Karlštejn, entre el mito y la realidad

Hay varias mitos notorios que rodean el aura de Karlštejn, y que a ningún checo se le escapan. Uno de ellos es que Carlos IV decidió que en el castillo habían de guardarse las joyas reales checas, hoy día símbolo del país, sin embargo, se trató de las imperiales. El Tesoro checo sí fue depositado en Karlštejn, y hasta hoy en día los visitantes pueden admirar allí la réplica de la corona real, llamada de San Venceslao, pero eso fue mucho más tarde – a comienzo de las guerras religiosas entre los husitas y los católicos en el siglo XV.

A partir de ese momento el Tesoro checo desapareció varias veces, pero sin tomar en cuenta algunos cambios puntuales de ubicación, permaneció allí unos 200 años. En la actualidad las joyas reales checas se encuentran en la Catedral de San Vito, tal y como lo hubiera deseado el monarca.

Mujeres y Karlštejn

Fue la obra teatral Noche en Karlštejn (Noc na Karlštejne) que causó la difusión de otro mito muy extendido acerca del castillo: de que el suelo de Karlštejn no podía ser pisado por el pie de ninguna mujer. En la obra, que surgió a base de una nota del cronista Václav Hájek de Libocany, la esposa de Carlos IV consigue colarse en el castillo disfrazada de hombre para poder acercarse a su esposo. El historiador Robert Novotný confirmó que sí hay algo cierto en esta historia.

“Algo de cierto hay en ese mito, ya que la declaración original de Carlos era que en la Torre grande, que era el sitio más sagrado, uno no podía acostarse con una mujer, y eso a pesar de que fuera su esposa legítima. Más tarde vinculó la prohibición con el castillo entero el cronista Václav Hájek de Libocany en la mitad del siglo XVI, que fue célebre por adaptar los relatos para que fueran más interesantes”. 

Actualmente, Karlštejn está entre los mayores atractivos turísticos de la República Checa, recibiendo anualmente unos cientos de miles de visitantes. Aparte de visitas guiadas ofrece actividades culturales como conciertos, mercados medievales y teatros a lo largo del año. Robert Novotný explicó a Radio Praga las causas del interés que este castillo suscita.

“Algo tan bonito e intacto a la vez, conservado desde la Edad Media, no lo encontramos en muchos sitios. También una de las causas puede ser que está cerca de Praga, entonces es ideal para hacer una excursión de un día, y bueno, cabe resaltar que con esta idea Karlštejn ya había sido construido en el siglo XIV. El castillo fue popularizado en la segunda mitad del siglo XIX gracias al Resurgimiento Nacional, cuando la sociedad checa quería independizarse de la Monarquía de los Habsburgo. El castillo se convirtió en uno de los símbolos del célebre pasado checo, así pues se emprendían procesiones al lugar, y bueno, gracias a ello Karlštejn pudo sobrevivir, porque en aquella época se encontraba en un estado pésimo, y corría el riesgo de convertirse en una ruina”. 

Carlos IV fue sin duda alguna un gobernador de índole internacional. Bajo los auspicios de este monarca culto que pasó su juventud en la corte francesa y en Italia, Praga registró un notable crecimiento y pasó a ser la capital y centro cultural de los Países Checos. Robert Novotný resumió cuáles son los factores que hacen de Carlos IV un gobernante de escala mundial.

“Tenemos la fundación de la universidad centroeuropea más antigua en Praga, y la fundación de la Ciudad Nueva. Carlos IV apoyó que el obispado pasara a ser arzobispado, con lo cual estaba unida también la gran reconstrucción del Castillo de Praga y la construcción del nuevo edificio de la Catedral de San Vito y bueno, así podríamos continuar. También hay que mencionar que Carlos IV intentó redirigir las principales rutas europeas comerciales para que pasaran por el territorio de Bohemia. En aquella época también había una situación geopolítica propicia y los Países Checos estaban en su esplendor, sobre todo gracias a la explotación de plata, entonces estas circunstancias se unieron y así podemos considerar este periodo como una época de oro”. 

Fuente: Radio.cz/es (Tereza Kalkusová). Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4 – 5.