Asocheca junto con la Embajada checa en Bogotá celebraron la fiesta de San Nicolás

El domingo 9 de diciembre, se realizó un bonito encuentro para celebrar la tradicional fiesta checa, el día de San Nicolás. Como en los año anteriores, el evento fue organizado por las representantes de Asocheca en cooperación con la Embajada de la República Checa en Bogotá, y tuvo lugar en la residencia del embajador, señor Miloš Sklenka.

La figura central de la fiesta de Mikuláš (como se le dice a San Nicolás en checo), celebrada el 6 de diciembre, suele ser vestida de rojo con hábito de obispo y lleva un báculo pastoral en la mano. Se trata de un personaje legendario que les trae los regalos, especialmente dulces y fruta, a los niños pequeños el 5 de diciembre por la noche. Normalmente viene acompañado por un ángel y un diablo, que juntos recorren las calles de las ciudades entrando de casa en casa.

El ángel representa el papel del bueno, el demonio se encarga de asustar a los niños, especialmente a los que no se han comportado muy bien durante el último año. San Nicolás les pregunta a los pequeños cómo se han portado, y les pide que reciten un poema, o canten una canción. Después los niños reciben sus regalitos. Los que no se han portado bien, pueden recibir un trozo de carbón o cáscaras de papas.

Siguiendo esta tradición, los hijos y nietos de los miembros y otros amigos de Asocheca y la Embajada checa asistieron al evento donde tuvieron que demostrar a los tres personajes sus capacidades, y recibieron dulces como recompensa.

 

La leyenda de San Nicolás…

La figura de San Nicolás está inspirada en la de un obispo cristiano, San Nicolás de Bari, obispo de Myra en la actual Turquía, en el siglo IV, que fue muy venerado por los cristianos de la Edad Media.

De él se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en una historia que cuenta que un empobrecido hombre, padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria. Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

Cuando más adelante (ya en el siglo XVI) San Nicolás se convirtió en una festividad familiar, se impuso la costumbre de poner los zapatos junto a la chimenea. Según la tradición, San Nicolás baja por la chimenea de noche y coloca los regalos en los zapatos de los niños, generalmente, dulces y juguetes. Esta tradición sigue manteniéndose viva.

Fuentes: Foto San Nicolás.