La atmósfera especial de la época navideña checa

El primer fin de semana de diciembre en varias ciudades y pueblos checos se celebró el inicio de la época navideña, la época mágica llena de tradiciones.

Los villancicos ya suenan por todos lados, las ciudades brillan con luces del alumbrado, lucen sus árboles de navidad y decoraciones. Las plazas principales invitan a los mercadillos que tienen un encanto especial, y muchas veces cuentan con un programa cultural y una oferta exquisita de la comida típica de Navidad.

La capital checa, por supuesto, no es ninguna excepción. Todo lo contrario, de hecho, los mercadillos de navidad de Praga pertenecen entre los más famosos y visitados de Europa. La atmósfera y belleza excepcional del centro de la ciudad durante el adviento fue reconocida a nivel mundial por el prestigioso semanal US News & World Report en 2017. Los mercados navideños más populares y antiguos del país se encuentran en la Plaza de la Ciudad Vieja y la Plaza de San Venceslao. Otros mercados de renombre tienen lugar en la Plaza de la República, o la Plaza de la Paz donde reina un ambiente un poco más íntimo.

La decoración de la Plaza de la Ciudad Vieja, el centro de las celebraciones navideñas de la capital, cada año cambia un poco, pero casi siempre predominan los típicos colores, es decir, el color blanco, rojo y dorado. El árbol de navidad, un abeto vivo de 23 metros de altura, proviene del norte del país, está decorado con cadenitas blancas, cascabeles gigantescas, campanitas y otras decoraciones en forma de nueces, palomas y bolas de colores.

Se enciende cada día y cada hora desde las cuatro y media hasta las nueve y media de la noche al son de dos melodías que intercambian. Debajo del árbol se encuentra un pesebre de madera y un trineo antiguo.

En las típicas casetas de madera convertidas en tiendas al aire libre se venden artículos de todo tipo, sobre todo, las hermosas artesanías de la temporada. Pueden conseguir decoraciones navideñas, velas aromáticas, juguetes de madera, o hasta gorras de lana. Además, en muchos sitios ofrecen delicias locales, como son las castañas asadas, las salchichas a la parrilla, o los manjares tradicionales, por ejemplo, el rollo de almendra o los panes de jengibre de diferentes formas. Para calentarse, se recomienda degustar alguno de los ponches, la antigua bebida aguamiel, o tomar una taza del vino rojo caliente que siempre huele a canela y clavo.

Este año, la decoración de toda la plaza es aún más especial y mágica dado que se inspiró en los cuentos de hadas clásicos checos. Aparecen dibujos de palomas, trajes de princesa, los visitantes pueden tomarse la foto con el zapato conocido del cuento de hadas de la Cenicienta. Las tradiciones se reflejan también en el programa cultural acompañante. En la tarima construida para tal fin se darán unas 150 presentaciones, incluyendo los coros de niños que cantan villancicos, presentaciones folclóricas, de bandas musicales, obras de teatro y de títeres.

Los puestos están abiertos todos los días desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche, sin embargo, algo para comer y tomar pueden comprar hasta la medianoche. Los mercados se prolongarán hasta el 6 de enero de 2019.

Aparte, en el programa cultural de la capital checa figuran también varios conciertos navideños celebrados en teatros e iglesias. Una de las obras que no puede faltar es la misa navideña checa denominada Hala, maestro, levántate, del compositor Jan Jakub Ryba.

Por supuesto, vale la pena visitar también otras partes del país. Las ciudades como Brno, Olomouc o Cesky Krumlov invitan a disfrutar de un ambiente más tranquilo y agradable, con muchas actividades interesantes. En las iglesias, al aire libre o en sitios especiales pueden admirar los pesebres que suelen ser de gran variedad. Se fabrican de los más distintos materiales como es madera, vidrio, hierro, y se destacan por la cantidad de personajes dado que reúnen a toda la comunidad.

El famoso pesebre de la ciudad de Trebechovice cuenta con seis metros de longitud y dos metros de altura, y se trata de una verdadera pieza de arte de valor inmenso. El belén mecánico más grande del mundo está en Jindrichuv Hradec en el sur de la República Checa. Tiene unos 12 metros de longitud y unas 1400 figuritas, todas hechas a mano, y la mayoría se mueven.

En el país se mantienen muchas tradiciones vinculadas con el día de Navidad, suelen prepararse platos y dulces típicos de Navidad. No pueden faltar las tradicionales galleticas en forma de rodajas con mermelada de grosella, nueces rellenas, galletas de vainilla y muchos más. En la mesa navideña suele verse también la típica trenza navideña que según la receta tradicional se hace de masa de levadura a la que se añaden uvas pasas.

La forma actual de festejar la Navidad respeta la costumbre cristiana, pero a la vez emplea diversos ritos paganos, como por ejemplo el de partir una manzana por la mitad para verificar si habrá felicidad en el hogar. En la Nochebuena se suele cenar con la primera estrella en el cielo y se come la carpa frita con ensalada rusa. Después de la cena llega la tradición de los regalos navideños. En la República Checa no son ni los Reyes Magos ni Santa Claus, sino el Niño Jesús quien deja los regalos bajo el árbol navideño. Por la noche las familias enteras se sientan en frente del televisor para mirar alguno de los cuentos de hadas.

Fuentes: Novinky.cz, Radio.cz/es, TrhyPraha.cz. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.