Disfruten de la atmósfera navideña en los mercadillos tradicionales

Desde finales de noviembre las ciudades checas inauguran sus alumbrados y decoraciones, encienden sus árboles de Navidad y por todos lados suenan villancicos. Además, durante la época de adviento en el país, las plazas de las ciudades se convierten en mercadillos con todo tipo de productos, la mayoría alusivos a la Navidad. Sin menor duda, los mercadillos más tradicionales y más buscados tanto por los checos como por los extranjeros son los que se encuentran en el centro de Praga.

Particularmente el mercadillo en la Plaza de la Ciudad Vieja tiene un encanto muy especial y es considerado como uno de los más bonitos del mundo. Otros tienen lugar, por ejemplo, en la parte inferior de la Plaza de San Venceslao, en la Plaza de la República o en la Plaza de la Paz donde reina un ambiente un poco más íntimo y hay menos gente. De hecho, el semanario estadounidense US News & World Report incluyó los mercados de Praga entre los diez más hermosos del mundo en 2017.

Un árbol de Navidad de 22 metros de altura domina la plaza de la Ciudad Vieja. Se trata de un abeto traído desde el norte de Bohemia, decorado con unos 40 ángeles, el tema central de la decoración de este año. Los ángeles están acompañados con unos 4,5 kilómetros de cadenas de luces, bolas blancas y rojas, estrellas y panecillos de jengibre.

Debajo del árbol los visitantes pueden encontrar un lindo pesebre y un pueblito cubierto con la nieve donde los visitantes pueden sacar fotos navideñas. El árbol se vuelve a iluminar cada día en varias ocasiones, en ritmo de dos melodías diferentes.

En los típicos puestos de madera se venden varios productos típicos de la época, incluyendo productos hechos a manos por los artesanos checos como decoraciones navideñas, velas aromáticas, coronas de adviento, tejidos, pesebres o juguetes de madera. Es una buena oportunidad para conseguir un recuerdo o adorno navideño, pero también probar alguna bebida o comida típica de la época, incluyendo carne, castañas asadas, manjares tradicionales u otros dulces. El aroma del vino caliente preparado con canela y clavo potencia aún más la experiencia navideña y ayuda a calentarse en el frío clima invernal. Entre otras bebidas típicas se destacan aguamiel, grog preparado a base de ron o coñac, y diversos tipos de ponches.  La mayoría de los mercadillos estará abierta hasta el día de los Reyes Magos, es decir, el 6 de enero, cada día desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche. Las tiendas de comida servirán delicias gastronómicas hasta la medianoche.

Durante todo el período festivo, las tradiciones se reflejan también en el programa cultural que ofrece actuaciones musicales y folclóricas en el escenario preparado para tal fin. Los cantos navideños están acompañados con talleres especiales para niños, pero también hay, por ejemplo, un mini zoo. Además, Praga es reconocida por sus conciertos de Navidad celebrados en diferentes iglesias y teatros de la ciudad. Los asistentes pueden oír, entre muchas otras obras, la misa navideña checa denominada Hala, maestro, levántate, pieza del compositor checo Jan Jakub Ryba.

No obstante, a la vez vale la pena salir de Praga y dejarse sorprender por entornos muy agradables y a veces más tranquilos en otras ciudades y pueblos del país. Un interesante programa navideño espera a los visitantes en la capital de Moravia, Brno, pero también en el hermoso centro histórico de Olomouc, donde es recomendable degustar alguno de los ponches que suelen llevar varios condimentos y aromas especiales.

En Cesky Krumlov, joya arquitectónica checa, se llevan a cabo varios eventos interesantes. Además de los mercadillos de navidad, árboles navideños, cantos de villancicos y callejuelas pintorescas, los interesados pueden montarse en una balsa y pasear por el río Moldava, los niños pueden escribir al Niño Jesús a una dirección de correos postales especial. Entre otras atracciones pertenece, sin menor duda, el pesebre viviente – la historia bíblica expresada mediante el canto y la danza.

Otro plan interesante consiste en ir a ver pesebres de diferentes materiales y tamaños, y de esta manera conocer las destrezas y creatividad de artistas locales. La tradición de nacimientos llegó a los hogares checos tras las reformas del emperador José II Habsburgo que prohibían su instalación en las iglesias. Sin embargo, la gente no quería renunciar a esta costumbre y comenzó a elaborar pesebres caseros. Una serie de nacimientos artesanales muy especiales se encuentra exhibida en la ciudad de Turnov. Los pesebres están hechos de piedras semipreciosas, papel, paja, madera y cuentan con sistemas mecánicos ingeniosos, pero también unos paisajes incoherentes y curiosos. Pues la gente colocaba en estos pesebres populares lo que conocía, figuras de sus vecinos que no coincidían muchas veces con lo esperado al lado de José, María y el Niño Jesús. La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de enero de 2020.

Fuentes: KudyZnudy.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4.