Primera presentación virtual de la exposición Siempre volveré a vivir

Hace poco, las representantes de Asocheca presentaron por primera vez de manera virtual la exposición de los dibujos de los niños de Terezín, denominada Siempre volveré a vivir. Inicialmente, se planeó celebrar la exposición de forma tradicional, presencial en base de la invitación por parte de la Fundación Universitaria Unimonserrate y la Fundación Música en los Templos. Sin embargo, debido a la situación epidemiológica actual, se optó por esta nueva forma de una conferencia virtual con una muestra de algunos dibujos y poemas de los niños, vista en línea por los estudiantes y los profesores. Todos los interesados pueden conocer el vídeo con la charla aquí.

Las señoras Eliška Krausová, Nicole Steiner y Ana Ilonka Pinzon hablaron con más detalle sobre la exposición de cuarenta copias de los dibujos que realizaron los niños judíos confinados en el campo de concentración en Terezín. Explicaron también el marco histórico de la creación de estas obras de arte especiales, es decir, la época de la segunda guerra mundial cuando los nazis pretendieron exterminar a los judíos. En los dibujos aparecen tres fechas. La primera corresponde a la fecha del nacimiento de cada niño pintor, la segunda a la fecha de su llegada a Terezín y la última a la fecha de su transporte desde Terezín a un campo de exterminación. Si bien las fechas de muerte de estos niños no se conocen, pocos lograron sobrevivir. De hecho, se calcula que por Terezín pasaron unos 15 mil niños y regresaron tan solo unos cien de ellos.

Como señalan las representantes de Asocheca, algunos dibujos ilustran la vida en los territorios ocupados por Alemania Nazi o directamente en el campo de Terezín. Terezín es una ciudad checa a unos 60 km de Praga que los nazis transformaron en un campo de concentración de tránsito de tipo familiar. Fue un lugar de paso para los judíos antes de ser deportados a un campo de exterminio. Los dibujos de los niños muestran que las personas en ese campo carecían de condiciones básicas de una vida digna, sin privacidad, con hambre, falta de higiene y medicamentos. Aun así, los adultos lograron organizar una vida cultural relativamente rica en el campo de Terezín, y de alguna manera continuar con la educación semiclandestina para los niños. El arte hizo posible preservar la dignidad y una salud mental equilibrada. A través de los dibujos y los poemas, los niños pudieron expresar sus emociones, pero también sus recuerdos y fantasías, sus anhelos y la esperanza de volver a la vida de antes. La maestra que se hizo responsable de las clases se llamaba Friedl Dicker-Brandeis (1898-1944) y murió en Auschwitz. Gracias al valor de los maestros se conservaron escondidos 4 mil dibujos y centenares de poemas.

De esta manera, los niños con sus dibujos y poemas vencieron el olvido que produce la muerte. La presentación de la exposición termina con los dibujos más llenos de vida, más alegres, llenos de esperanza de que ningún momento queda para siempre y todo mejorará algún día. Según las reacciones de los estudiantes que vieron la presentación de la exposición en directo, los dibujos y toda la historia relacionada les llamaron la atención. Varios estudiantes escribieron comentarios por el chat destacando el papel del arte y la cultura en tiempos difíciles. Algunos incluso quisieron enterarse más sobre el destino de las familias judías y de la exposición misma. El catálogo completo de la exposición lo pueden encontrar aquí.